Las 5 escenas más demoledoras de One Piece

Las 5 escenas más demoledoras de One Piece

La vida del pirata puede ser algo realmente duro, sobre todo cuando hay una mente como la de Eiichiro Oda tras ella. One Piece es uno de los manganimes más famosos y longevos que existen. Monkey D. Luffy comenzó su andadura para convertirse en el rey de los piratas en el año 1999, y sigue haciéndolo a día de hoy.

Todo este tiempo ha servido para que el mundo entero conozca a la banda del Sombrero de Paja, para conocer a fondo a todos sus tripulantes e incluso a los personajes de los que se rodean. Una historia repleta de humor y acción, pero también vestida por escenas realmente duras, de las que no son aptas para los corazones más frágiles.

De ellas venimos a hablaros. Dorkly ha recopilado las 5 escenas más demoledoras de todo One Piece, y aquí os las traemos para que veáis hasta qué punto es posible que un corazón se rompa con esta historia.

 

5 – La muerte de Portgas D. Ace. Tras tanto tiempo en busca de su hermano adoptivo, cuando Luffy por fin se reúne con él, este acaba muriendo.

 

4 – Sanji, rechazado por su familia. El genial chef y mejor pateador no encajaba en una familia donde la bondad y humanidad son algo tan mal visto.

 

3 – Brook es testigo de la muerte de todos sus compañeros. Antiguo miembro de una banda de piratas melómanos, cayó junto a todos los que eran una familia para él.

 

2 – Law pierde absolutamente todo lo que ama. Trafalgar D. Law era un estudiante de medicina dentro de un país lleno de riquezas que, tristemente, se quedó sin nada por culpa de una peligrosa enfermedad y un gobierno realmente cruel.

 

1 – La despedida del Going Merry. El primer barco de los Piratas del Sombrero de Paja fue partícipe de sus más famosas aventuras, pero sufrió tanto que finalmente tuvo que ser despedido con un funeral vikingo que supuso uno de los momentos más tristes de todo One Piece.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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