Las criaturas más extrañas de los videojuegos

Las criaturas más extrañas de los videojuegos

Los videojuegos que basan su universo en una ficción alternativa al mundo real suelen contar con criaturas de lo más extravagantes que nos acompañan durante nuestras aventuras o, normalmente, nos hacen frente en temibles batallas. Los títulos de fantasía suelen ser los más propicios para que aparezcan esta clase de monstruos, aunque realmente cualquier obra puede acabar sorprendiéndonos en el mal sentido.

Hoy hemos querido recopilar algunas de las criaturas más extrañas del mundo de los videojuegos. Aquellas que nos sorprendieron por su horrenda apariencia o por ser enemigos exageradamente locos. Como siempre, te proponemos que completes nuestra lista explicándonos en la caja de comentarios cuáles son para ti las criaturas más extrañas de los videojuegos.

Mirelurk (Fallout)

En el universo de Fallout ha habido una guerra nuclear a gran escala que ha producido mutaciones de todo tipo, pero una de las más sorprendentes y desagradables es la de los Mirelurk u Hombres Pinza, que no son más que cangrejos con piernas que siempre tratan de embestirnos con fuerza y son resistentes gracias a su potente caparazón.

Mímico (Dark Souls)

A quién no le ha pasado que, jugando a Dark Souls, iba contento a abrir un cofre para conseguir botín y que las fauces de ese cofre le engulleron por completo. Los mímicos son todo un clásico moderno, pero no por ello dejan de ser una criatura de lo más extraña y que aprovecha su forma para sorprender a los nuevos jugadores de la saga. A los veteranos ya no les pillas más, pillín.

Spriggan (Skyrim)

Skyrim también goza de un completo universo repleto de dragones. Sin embargo hay muchas más criaturas en su interior. Una de las más extrañas son los spriggan, una especie de árboles andantes que tienen la capacidad de hacer que el bosque les obedezca: nos mandan enjambres de abejas o ponen a los osos de su parte para que nos den una buena tunda. Y muchas veces lo consiguen.

Katakan (The Witcher 3)

El bestiario de The Witcher 3 no tiene parangón y una de las categorías más pobladas es la de los vampiros. Uno de ellos es el katakan, un enorme y poderoso vampiro que no solo hace gala de unos dientes pavorosos, sino de unas garras capaces de segar la vida de nuestro brujo favorito en un abrir y cerrar de ojos.

Maniquí (Silent Hill 2)

El pueblo maldito por excelencia de los videojuegos, Silent Hill, nos ha sorprendido con los años con decenas de extrañas y, por qué no decirlo, repugnantes criaturas. En la segunda entrega teníamos el “placer” de toparnos con los maniquíes, unos monstruos sin cabeza y con piernas donde deberían estar los brazos que, pese a no ser muy difícil, sí dan un mal rollo importante.

Licker (Resident Evil)

Y hablando de mal rollo llegamos a Resident Evil, la saga de terror por excelencia del mundo de los videojuegos. Los zombis comunes y corrientes ya no sorprenden, de modo que tal vez su criatura más extraña sea el Licker, un horrendo bichejo capa de sacar una extensísima lengua para atraparnos y llevarnos directos a su boca.

Gusano gigante (Gears of War 2)

Los Locust de Gears of War no son muy normales que digamos y tienen variedades de lo más variopintas. Pero nosotros nos quedamos con el gusano gigante de Gears of War 2, que protagoniza una de las mejores partes de la saga. Una vez engullidos deberemos escapar del interior de ese asqueroso y enorme reptil. Extraño es quedarse corto.

HoundEye (Half Life)

Los monstruos de Half Life son, probablemente, los que se llevan la palma en este top, pero especial mención merece el HoundEye, que no es más que un perro de presa que en lugar de cabeza tiene un amasijo de ojos de lo más desagradable. Cuidado cuando se junten varios perritos de estos, pues nos harán la vida imposible.

MissingNo. (Pokémon)

Si eres fan de Pokémon conocerás a MissingNo., un glitch de la primera generación en el que el Pokémon que nos aparecía era una niebla difícil de identificar. Simplemente era de un error que trataba como una criatura a algún monstruo de bolsillo que todavía no había sido programado y que, por tanto, se identificaba como Número perdido.

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