Las decisiones más duras y complicadas que hemos tomado en videojuegos

(Atención: posibles spoilers en este artículo)

Los videojuegos nos han traído muchas historias, muchos personajes, muchas mecánicas y, también, muchas dificultades. Pensados para entretenernos e incluso comunicarnos algo, los juegos a veces han tenido el magnífico don de hacernos sufrir sobremanera con algo tan sencillo y a la vez tan complicado como es tomar una decisión.

No hablamos de elegir entre esquivar un golpe o defenderse, ni tampoco sobre frenar antes o después en una curva, si no de decisiones mucho más trascendentales, de esas capaces de afectar por completo la historia que estamos jugando en el momento. Hay título sque, por mero planteamiento, tienen al jugador constantemente eligiendo qué hacer y otros que, por sorpresa, te plantan un dilema sobre la mesa que te hace parar a reflexionar profundamente.

Hoy vamos a hablaros no solo de esto, sino de las decisiones más complicadas que nos hemos topado en los videojuegos. Esas de sentarte, soltar el mando y mirar a un punto del infinito pensando en qué hacer.

 

Cáncer o hambre – Saints Row IV

Cuando te conviertes en el gran y poderoso presidente de los Estados Unidos y pones tus pies en la Casa Blanca, tu fiel vicepresidente te lanza una incógnita bastante interesante. Debes elegir entre pagar la cura contra el cáncer o resolver el problema del hambre en el mundo. Escojas lo que escojas, las repercusiones van a ser globales y potentísimas. ¿Qué elegirías tú?

 

¿A quiénes salvas? – Fable 2

El gran final de Fable 2 te pone frente a Theresa y una difícil encrucijada: qué prefieres, ¿salvar a quienes han perdido la vida por culpa de Lucien?, ¿salvar a tu familia y tu querido perro? o ¿hacerte asquerosamente rico?. Es cierto que la franquicia siempre ha tenido ese toque de las decisiones y su repercusión en el juego, pero cerrar con esto es algo que te puede tener un buen rato pensando qué hacer para obrar como piensas que es debido.

 

Dos hombres, una bala – Spec Ops: The Line

En un momento concreto de Spec Ops: The Line, el guion (sorprendente y duro) te exige acabar con la vida de una persona entre dos opciones: la primera es un civil que había robado agua (algo absolutamente penado en esta Dubai ficticia) para dársela a su familia, totalmente sedienta; la segunda, un militar enviado para castigar al ladrón, que mató a toda su familia salvo a él. Ambos han traído serios problemas y han supuesto la muerte de inocentes. ¿Quién merece morir?

 

Aguanta la tortura o déjala morir – Metal Gear Solid

El gran momento de Metal Gear Solid llegaba con la famosa escena de la tortura. Revolver Ocelot tiene a Solid Snake atrapado y conectado a una máquina que le realiza potentes descargas eléctricas y tú, como jugador, debes machacar los botones de tu mando para aguantar sin morir y perder la partida. Si no lo haces, Meryl morirá; pero si lo haces, seguirá viva y te dejarás los dedos en el intento. Puede que no fuera especialmente difícil en dificultades bajas, pero tener a Ocelot diciéndote constantemente que lo más fácil es rendirse no ayudaba.

 

Chloe o Arcadia Bay – Life is Strange

De nuevo, toca plantearse ante un serio dilema. El momento más duro de todo Life is Strange es el que te plantea la cuestión sobre salvar a toda Arcadia Bay o salvar a Chloe. Obviamente, si eliges lo primero, todo lo que se ha construido durante la aventura se irá al traste por no dejar con vida a la joven. ¿Justo? Para nada, pero nadie dijo que este juego lo fuera.

 

Vivir o morir – Beyond: Dos Almas

La vida de Jodie ha sido muy dura, tanto, que al final de Beyond se presenta la gran duda sobre cómo acbar las cosas. Aunque hay un amplio abanico de finales, la gran sección se realiza con una última decisión: vivir o morir. Puedes elegir que Jodie muera para ir con su hermano fallecido, o que descubra qué le depara la vida siguiendo al frente. Desde luego, no es una cuestión que se presente cada día.
 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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