Las escenas más siniestras de los videojuegos

Las escenas más siniestras de los videojuegos

El ocio electrónico está madurando a pasos agigantados y esos videojuegos única y exclusivamente enfocados a un público infantil ya no son la norma general. Su lugar lo han ocupado títulos con una historia adulta y que, en muchas ocasiones, oculta momentos y escenas que son capaces de ponernos los pelos de punta por su inesperada presencia en una obra de esas características.

Es por ello que hoy hemos querido traerte una pequeña lista con algunas de las escenas más siniestras de los videojuegos. La gracia de este top radica en que no se trata de momentos aparecidos en títulos de terror, por lo que su siniestra y terrorífica presencia fue todavía más inesperada. ¿Qué momentos, aparte de los que mencionamos, recuerdas tú con más intensidad?

The Last of Us

El universo The Last of Us es siniestro por sí solo. Una infección ha convertido a gran parte de la población mundial en seres irracionales debido a una mutación fúngica. Pero eso no es lo peor, pues lo peor está en los humanos que todavía resisten. Hablamos de la escena en la que Ellie está a punto de ser violada por David. Menos mal que la pequeña pudo rehacerse y evitarlo, con el momentazo posterior que todos recordamos.

Metal Gear Solid 3

Hideo Kojima siempre trató de sorprender a los jugadores en su saga Metal Gear Solid, pero en la tercera entrega numerada, Snake Eater, encontramos el momento más siniestro de todos. Nos referimos al jefe The Sorrow, en el que empiezan a salir de las aguas los fantasmas de todas aquellas personas que hemos matado durante la aventura y que son capaces de ponernos los pelos de punta.

BioShock

El primer BioShock ya es un juego lúgubre de por sí, pero existe una fase todavía más macabra. La escena en cuestión es la de Sander Cohen, que nos obliga a dar caza a antiguos discípulos suyos que le traicionaron, a matarlos y a fotografiarlos para colocarlos a todos en la que será su “obra maestra”. El repelús que provoca este tipo es de aúpa, especialmente cuando le vemos bajar las escaleras celebrándolo.

Fallout 3

Mundo postapocalíptico, mutantes inimaginables y la posibilidad de aniquilar por complete uno de los mayores asentamientos del juego. Eso es lo que ofrece el maravilloso Fallout 3. En este caso nos referimos por momento siniestro no solo al acto de hacer estallar la bomba atómica de Megatón, sino a visitar la ciudad una vez hecho esto. Encontraremos a la joven Moira convertida en un auténtico monstruo.

Batman Arkham Asylum

Batman siempre se ha codeado con la chusma más insoportable de Gotham, por lo que no sorprende la presencia de Arkham Asylum en este top. El Joker da mal rollo, por supuesto, pero nadie es capaz de igualar al Espantapájaros. Cada vez que sale a escena nos eriza los pelos por su terrorífica presencia, su gigantesco tamaño y su mala baba sin parangón entre los villanos del juego.

The Witcher 3: Blood and Wine

Nuestro brujo por excelencia, el buen Geralt de Rivia, se ha topado con todo tipo de monstruos horrendos, pero pocos nos han causado tanto pavor como la coleccionista de cucharas de la expansión Blood and Wine. Pese a su terrorífica apariencia, para romper el hechizo debíamos sentarnos a la mesa con ella y compartir una “deliciosa” sopa que estaba preparada desde el año de la pera.

Uncharted: El Tesoro de Drake

Nathan Drake nos ha sorprendido gratamente con cada nueva entrega de su franquicia, que ya ha llegado a su fin. Sin embargo, para encontrar el momento más siniestro de la saga debemos remontarnos al primer título, cuando pegamos un buen grito al descubrir a esa especie de gollums que finalmente resultaron ser los españoles malditos por haber hallado y abierto el tesoro de El Dorado.

Bloodborne

Una de las grandes obras de From Software, Bloodborne, no está inmersa en el género de terror, aunque por su ambientación bien podría estarlo. El momento más ‘creepy’ es el del retorno a la clínica de Iosefka, un NPC que pedía que le mandáramos a gente para poder cuidar de ellos. Finalmente nada era lo que parecía y Iosefka no era más que un engendro que se alimentaba de esas personas que le habíamos enviado.

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