Las fieras del cosplay

Disfrazarse es una actividad que al ser humano social le supone una cierta satisfacción. Como animales que somos con unas ciertas inquietudes, nos gusta identificarnos con determinados personajes que simbolizan, en alguno u otro modo, alguno de nuestros ideales. O quizá simplemente sea porque nos gusta la juerga, pero dejaremos esa cuestión a los psicólogos. No hablamos solo del clásico señor con bigote que se disfraza de señora en los carnavales del pueblo, sino que más bien nos referimos a ese acto que todos – sí, sí, todos – hemos hecho desde niños consistente en atarnos una toalla al cuello y creernos Superman por unos instantes.

¿El cosplayer nace o se hace? Es otra cuestión en la que tampoco queremos entrar, pero es innegable el mérito y la satisfacción que proporciona el que uno se haga su propio disfraz a imagen y semejanza de uno de nuestros personajes favoritos. Las horas de labores manuales para lograr imitar el traje de Cloud Strife con todos sus detalles, o el atuendo de algún protagonista de la saga Assassin’s Creed, o cualquier apariencia que nos apetezca, se ve luego recompensado, entre otras cosas por la sensación de estar brevemente en su piel.

Ahora bien, ¿se puede rizar el rizo e ir más allá de los límites humanos en lo que a disfraces se refiere? Y añadimos: ¿disfraces que, además, hagan ostensión de un cierto grado de frikismo muy poco disimulado? Pues sí. Porque ahí donde vemos a nuestras mascotas, todo el día a sus cosas sin preocuparse de mucho más que de sus necesidades básicas, ¿quién nos dice que en secreto no tienen también el anhelo de que las vistamos como algún personaje de juegos, cómics o películas famoso? Los dueños de estos animalitos se han curado en salud y han llevado a cabo cosplays animalescos de diversas temáticas frikis con dispares resultados, pero que bien que nos dan ganas de tener en nuestros hogares a alguno de estos chavalotes peludos. El cosplay de cuatro patas ha llegado para demostrar que los animales domésticos, además de muy sufridos para dejarse encasquetar estas parafernalias, son además el mejor amigo del friki.

Fieras de videojuego

Vale, quizá no se les dé muy bien lo de jugar a videojuegos por aquello de que las garras sin pulgares oponibles y los periféricos de control no se llevan especialmente bien. Pero, ¿quién dijo que nuestros queridos perros y gatos no pueden ser personajes de videojuego? Un cosplay muy obvio para nuestros amigos de cuatro patas es el de Amaterasu, protagonista de Ookami, para lo cual hace falta una buena estampa, desde luego. Pero por qué quedarse ahí cuando hay todo un abanico de posibilidades. Disfrazar animales de Pokémon puede parecer redundante, pero qué duda cabe de que es bastante mono. Y ojo con algún perrito con cara de inocentón que quizá lleve una doble vida como asesino a la caza de templarios.

Por supuesto, no faltan mascotas que rinden tributo a héroes de la talla de Mario o de Sonic, pero cuando vemos a estos Links caninos dispuestos a enfrentarse al mal que asola Hyrule o a un Dovahkiin no menos perruno presto a trotar por Skyrim nos damos cuenta de que los videojuegos no entienden de especies. Eso y que sus dueños son realmente frikis.

 

 



Bestias del cómic

Los superhéroes de comic son gente capaz de las hazañas más impensables. Son superfuertes, superveloces, superágiles o tienen sentidos agudizados, en pocas palabras, nos dan mil vueltas a los simples humanos. Pero ojo, que nuestros animales también tienen sus no pocas cualidades. ¿Por qué entonces no iban a tener derecho a disfrazarse de estos personajes, de los que puede que incluso estén más cerca que nosotros?

Pues dicho y hecho, como no solo de videojuegos vive la cultura popular, he aquí algunos de los mejores amigos del hombre convertidos en versiones peludas del superhombre. Héroes de Marvel y DC, y algún villano como Loki o MODOK, se transforman en estos perros y gatos caracterizados de Thor, el Capitán América, Superman, FlashSpiderman… Hasta Wonder Woman parece tener un día de perros. Pero no menos que un genial Hulk perruno al que desde luego no queremos ver enfadado. ¿Y seguro que ese Leonardo es una tortuga ninja? Ninja sí parece, pero tortuga… Menos mal que Batman y Robin tienen cara de estar atentos por si a alguno le dan las malas pulgas.

En una camada muy, muy lejana…

Si los animales tuvieran la capacidad de raciocinio como para poder organizar convenciones y elegir un tema sobre el que disfrazarse, seguro que Star Wars estaría sobre la mesa. Además, no solo pueden dar el tipo para adoptar según que formas, por ejemplo, el AT-AT y los ewoks los clavan, sino que además los papeles de personajes más, digamos, homínidos parece que hasta les sientan mejor, ¿o no os acordáis de la gatita Leia que os mostrábamos hace poco? La Fuerza es muy poderosa en ellos, y tenemos incluso a varios Yodas para certificarlo.

Ups… lo sentimos, amiguito. Te has equivocado de saga. Pero enhorabuena por el esfuerzo.


Y aún hay más

Si en Hogwarts aceptasen animales, estamos seguros de que este chuchín con la apariencia de Harry Potter que os vamos a enseñar sería el más adelantado de su clase. Alguien tan excepcional como un Señor del Tiempo encarnado en este mozalbete caracterizado como el Doctor con su propia TARDIS y su imprescindible destornillador sónico. Algunos parece que ya se han dado prisa en formar su propia Comunidad del Anillo, mientras que una Daenerys felina ha dado ya con huevos de dragón para preparar el asalto al Trono de Hierro. Y mientras, la elección para la forma de Gozer el Destructor ha sido hecha, ¿la habrá elegido este Moquete que vemos a su lado? Será cuestión de no cruzar los rayos, algo que no parece preocupar a un Winnie The Pooh algo perrete. Debe ser porque confía en que el dios mono – ahora un poco menos – Sun Wukong se encargará de todo con sus poderes. El Nyan Cat ha sido sustituido por la competencia, y Apple ya sabe qué modelo de iPhone debe sacar a la venta si quiere dominar el mercado.

Nuestros animales pueden ser también pequeños frikis en potencia, siempre y cuando se lo tomen con paciencia, claro está. Sea como sea y vistan como vistan, estos colegas de cuatro patas van a ser nuestros mejores amigos. Aguantar todo esto es una prueba irrefutable de ello. 

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