Las mejores aventuras gráficas de LucasArts

El otro día hablábamos de finales de los ochenta, comienzos de los noventa, y de la gran popularidad que alcanzaron en salones recreativos los beat em ups en estos años. Pero no fueron los únicos. También en un plano más doméstico, otros géneros vivieron su momento de mayor gloria. ¿Quién no recuerda a LucasArts y sus míticas aventuras gráficas? Seguro que a muchos de vosotros os apetece revivirlas, y qué mejor forma de hacerlo que con un completo reportaje. Y si sois jóvenes, no está de más que veáis lo bien que hacían las cosas los mayores. ¡Silencio, se rueda!
 
Maniac Mansion (1987)
 
Sin duda una de las aventuras gráficas más influyentes y carismáticas de la historia, que también sirvió como pilar básico dentro de la carrera de LucasArts. En el juego teníamos que elegir entre un grupo de jóvenes para rescatar a una chica, Sandy, prisionera en la tétrica mansión del doctor Fred. Como muchos sabréis, todo era culpa de un meteorito que había poseído al científico y a su familia. El caso es que Maniac Mansion era un título divertido, algo delirante y muy ochentero. 
 

Zak McKracken and the Alien Mindbenders (1988)
 
Este juego es sin duda uno de los más curiosos dentro de la historia del estudio. Para empezar, su guión resultaba divertido e irónico, y en él no faltaban algunas críticas o parodias sociales. En la piel de un periodista, Zak, teníamos que salvar a la Tierra de unos alienígenas que idiotizaban a los humanos disfrazados de compañía telefónica (!). El juego, además, seguía la línea de Maniac Mansion e incluso escondía muchos guiños a esta. 
 
 
Indiana Jones and the Last Crusade (1989)
 
Basado en la tercera película de Indy (la última de la trilogía original), esta aventura supuso un gran avance en cuanto a gráficos y desarrollo. Sobre todo gracias a su variedad y a lo relativamente abierta que resultaba para la época. Quizás hoy en día no cuente con tanta fama como otras, pero sin duda merece una oportunidad, sobre todo para fans del personaje del látigo y el sombrero.
 
 
 
The Secret of Money Island (1990)

Sin duda una de las aventuras gráficas más emblemáticas y queridas de la historia. Pero, ¿qué tiene este juego para que tanta gente lo idealice? Pues de todo: un fantástico argumento lleno de aventuras, una ambientación genial, mucho sentido del humor y todo tipo de diálogos realmente fantásticos. Se trata de una de esas obras atemporales que todo el mundo debería jugar al menos una vez.
 
 
Monkey Island II: LeChuck´s Revenge (1991)
 
Teniendo en cuenta el éxito del primer Monkey Island, no es de extrañar que LucasArts se lanzara a desarrollar una segunda parte. Dicho y hecho. Pero lo más curioso fue que esta vez sí se lograra alcanzar la calidad del original. El juego volvía a contar con los mismos protagonistas (con el bueno de Guybrush Threepwood a la cabeza), y repetía el ingenioso y simpático estilo del juego anterior, siendo aún divertido y fresco.
 
 
 
Indiana Jones and the Fate of Atlantis (1992)

Otro de los juegos más recordados de LucasArts, y toda una demostración de cómo hacer una obra interesante, adulta y sumamente adictiva. En este caso teníamos que acompañar a Indiana Jones por todo el mundo, en busca de la mismísima Atlántida. El guión gustó tanto (con merecida razón), que muchos incluso hablaban de que se adaptara a una película. Por desgracia, no fue así. 
 
 
Day of the Tentacle (1993)
 
Si Maniac Mansion había marcado un antes y un después dentro del mundo de las aventuras gráficas, su segunda parte no iba a ser menos. Para muchos, con este título LucasArts logró la perfección en casi todos los sentidos: por su genuino guión, su variedad, coloridos gráficos y cuidada banda sonora. Además los protagonistas, empezando por los propios tentáculos, eran desternillantes. 
 
 
 
Sam & Max Hit the Road (1993)
 
Con este lanzamiento, protagonizado por el popular dúo de detectives, se siguió el estilo de Day of the Tentacle, sobre todo a nivel visual. También en lo jugable, si bien es cierto que el control se evolucionó ligeramente. El caso es que Sam & Max fue otro gran juego, que a su manera marcó el final de una época dorada dentro del mundo de las aventuras gráficas.
 
 
Full Throttle (1995)
 
Un año después, LucasArts lanzaría un juego que, si bien seguía manteniendo un considerable nivel de calidad, se alejaba un tanto de los clásicos del estudio. La historia presentaba un enfoque más adulto, y artísticamente también se podían apreciar bastantes cambios. El título recibió buenas críticas, pero no alcanzaría la popularidad de sus antecesores.
 
 
 
The Curse of Monkey Island (1997)
 
La saga Monkey Island aún no había dicho su última palabra. En esta tercera entrega nos encontrábamos con un título algo menos inspirado que las dos anteriores (obras casi perfectas, todo sea dicho), pero todavía divertido y simpático. El juego seguía la línea argumental de la segunda parte y aún conservaba algo de la magia original.
 
 
Grim Fandango (1998)
 
Para encontrar la siguiente  gran obra del estudio, es necesario avanzar a 1998. Es entonces cuando un equipo liderado por Tim Schafer (Day of the Tentacle) decidió aventurarse con un nuevo y original título. En él manejábamos a Manny Calavera, un curioso personaje de la tierra de los muertos que investiga todo tipo de asuntos turbios. De nuevo el sentido del humor, y una cuidada ambientación eran sus mayores virtudes.
 
 

Escape from Monkey Island (2000)
 
En un estado de forma (y de popularidad) mucho más bajo, LucasArts dio sus últimos coletazos en el mundo de las aventuras gráficas clásicas con este regulero canto de cisne que, ciertamente, distaba mucho de algunos de sus mejores lanzamientos. En esta ocasión nos encontrábamos con una aventura mucho más insulsa y que no hacía honor a la saga original. 
 
 
Pero con todo, lo que es indiscutible es que LucasArts y sus aventuras gráficas han escrito un capítulo de oro dentro del libro sagrado de los videojuegos. Un recuerdo imborrable dentro de la mente de muchos usuarios. ¿Qué pensáis vosotros?

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