Las prisiones chinas forzaban a los presos a conseguir oro en World of Warcraft

Asia es una región tan intrigante como inquietante. Las diferencias culturales entre Oriente y Occidente son algo que nos queda claro cada poco tiempo, con cada nueva tendencia que aparece o noticia que proviene de aquella otra parte del mundo. Allá por el año 2011 hubo una revelación en concreto que hizo saltar las alarmas de medio planeta, y no solo por la situación que planteaba, sino por las partes implicadas. ¿Se podía realizar un surrealista cóctel entre World of Warcraft y la cárcel? Y tanto que sí.

En una entrevista con Liu Dali, un condenado a realizar trabajos forzados en el campo de Jixi, The Guardian reveló cuál estaba siendo la tendencia de este y de otros tantos centros penitenciaros del territorio asiático. Los guardas de las prisiones estaban obligando a los encarcelados a jugar durante largas sesiones, que se prolongaban fácilmente hasta las 12 horas, para conseguir oro en el juego de Blizzard que se cambiaría por dinero real.

Toda esta iniciativa servía para que se generaran unos ingresos diarios de entre 600 y 800 dólares diarios. Los equipos informáticos, siempre encendidos, estaban en continuo funcionamiento mientras los presos se turnaban para llevar a cabo aquellos turnos de medio día en Azeroth. Además, en caso de que uno de los jugadores no llegara a las cifras establecidas por los directivos del centro, se procedería con castigos físicos que iban desde golpes con tuberías de plástico o permanecer de pie con los brazos en alto mientras se propinaban golpes. Tal y como explica Dali, “seguíamos jugando hasta que apenas podíamos ver lo que había en pantalla” con el fin de conseguir los objetivos impuestos.

A pesar de salir a la luz en 2011, estos hechos datan del periodo comprendido entre 2004 y 2007, fechas en las que el entrevistado estuvo en la prisión. El granjeo de oro, como se denomina a este fenómeno, era una de las prácticas más habituales no solo en este lugar, sino también en “varias prisiones del noreste de China”, como explicaba Liu Dali en sus declaraciones. Realizando labores monótonas y repetitivas en videojuegos, en el año 2008 se estimó que cerca de mil millones y medio de euros se facturaron intercambiando estos bienes virtuales por dinero real.

En 2009, el gobierno central del país decidió establecer como ilegal cualquier negocio de este tipo en aquellos lugares donde no se tuvieran las pertinentes licencias; sin embargo, la ley no pareció frenar a las prisiones donde se seguía obligando a los presos a “jugar” a World of Warcraft para hacer dinero y castigarlos si no rendían como esperaban. A día de hoy se desconoce si siguen adelante actividades como estas en estos centros, aunque por todos es conocido el volumen y el potencial asiático en todo lo relacionado con la minería de datos o el “gold farming”. Tan solo hay que ver situaciones como la de PlayerUnknown's Battlegrounds para darse cuenta de ello.

¿Y Blizzard? Los responsables de World of Warcraft no se han pronunciado nunca oficial y abiertamente al respecto. El escándalo que supuso esta revelación hizo que muchas voces dieran su juicio sobre el asunto; pero nunca pudimos ver ni leer nada en representación de esta compañía.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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