Lecciones de vida que aprendimos de los videojuegos

Lecciones de vida que aprendimos de los videojuegos

Los sectores más conservadores de la sociedad siguen pensando en pleno año 2017 que los videojuegos son un mero entretenimiento para los niños o que incluso son perjudiciales. Sin embargo, numerosos estudios han demostrado que el ocio electrónico tiene grandes beneficios y, qué demonios, nos lo pasamos genial con ellos. Pero, además, los videojuegos nos han permitido aprender muchas cosas sobre la vida misma.

Es precisamente de ello de lo que queremos hablarte hoy, de algunas de las lecciones de vida que aprendimos jugando a videojuegos. No nos estamos refiriendo a una lección surgida de un solo juego, sino de cosas que vamos interiorizando conforme aumenta nuestro bagaje de títulos completados. Sin más dilación te dejamos con nuestras propuestas y te invitamos a que nos comentes qué te enseñaron a ti los videojuegos.

No rendirse nunca

Si algo nos han enseñado los videojuegos por encima de otras cosas es a no rendirse nunca. Lo hemos visto en repetidas ocasiones, por ejemplo, en la saga Dark Souls. No importa cuántas veces caigas, lo importante es levantarse. Si algo te cuesta mucho (un boss en este caso) sigue esforzándote, mejora lo que necesites, practica y, finalmente, vuelve a intentarlo. Al final conseguirás derrotarlo y seguir adelante.

Trabajo en equipo

Cada vez son más los videojuegos que apuestan por enfoques cooperativos. Para progresar y conseguir resultados debemos formar parte de un equipo que hable entre sí y se entienda. Overwatch, League of Legends, Battlefield 1… Son muchos los títulos que nos enseñan a trabajar en equipo, una característica fundamental para muchos de los trabajos y facetas de la vida real y que ninguna otra disciplina artística puede enseñar.

Salir de nuestra zona de confort

Dicen que lo mejor de la vida es cuando nos atrevemos a salir de nuestra zona de confort y probamos cosas nuevas o nos vamos a un lugar diferente a probar suerte. En los videojuegos siempre se nos invita a controlar a un personaje que emprende una aventura por todo el mundo, por lo que siempre están encontrando nuevas experiencias que les hacen disfrutar de la vida. Tomemos ejemplo de nuestros héroes favoritos.

Lidiar con las decisiones

Una de las cosas más difíciles de la vida es tomar difíciles decisiones que pueden afectar al resto de nuestra existencia. Afortunadamente llevamos años tomando decisiones en los videojuegos y teniendo que lidiar con las consecuencias. Life is Strange, The Witcher 3, los juegos de Telltale Games… Son muchas las veces que hemos decidido el destino de una ciudad o incluso de toda la humanidad.

Hacer sacrificios

A veces el individuo no es lo importante. En ocasiones hay que mirar más allá de nuestras propias narices y pensar que un bien mayor requiere un sacrificio necesario. En los videojuegos hemos tenido que sacrificar cosas que nos importaban para poder salvar algo de mayor importancia, pero también hemos tenido que sacrificarnos a nosotros mismos pensando en un bien superior. Hay que hacerlo por mucho que duela.

Decir adiós

Las cosas no duran para siempre y en ocasiones debemos aprender a decir adiós. Las despedidas siempre son dolorosas, pero los videojuegos nos han enseñado a sobrellevar el dolor. Life is Strange nos mostró la cruda realidad, pero también hemos tenido que decir adiós a personajes que nos han acompañado durante muchos años. Un reciente ejemplo es el de Nathan Drake, cuya saga terminó con Uncharted 4 tras una década con nosotros.

Respetar otros puntos de vista

La solidaridad, la empatía o la tolerancia son rasgos muy valiosos en las personas, pero por desgracia no son muy comunes. Los videojuegos nos han enseñado a respetar otros puntos de vista y a comprender diferentes formas de entender la vida. Un buen ejemplo es la saga Mass Effect, en la que nos encontramos seres de diferentes especies, cada una con sus particularidades, y siempre hacemos lo posible por llevarnos bien con todas.

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