Life is Strange y el valor de tomarse las cosas con calma

Hay una cosa que impera por encima de todas las demás en el mundo de los videojuegos actuales: la velocidad. En todos los sentidos, pues ahora los juegos se consumen más rápido que nunca para poder ir a por el siguiente y, al mismo tiempo, el estándar de los jugadores quiere que las obras a las que juegan no les den tregua, que siempre esté pasando algo frenético en pantalla para que el entretenimiento no decaiga.

Afortunadamente no todos quieren seguir ese canon establecido y hay quien apuesta por algo completamente diferente. Es el caso de la saga Life is Strange. En 2015 Dontnod Entertainment nos sorprendió a todos con su maravilloso Life is Strange, protagonizado por Max Caulfield y Chloe Price, y ahora estamos pudiendo disfrutar de Life is Strange: Before the Storm, una precuela protagonizada por la propia Chloe y Rachel Amber.

Se trata de una saga de videojuegos que se sustenta en las decisiones que toma el usuario, pero lo hace de una forma muy especial. Otros videojuegos de decisiones nos sitúan en un marco de tiempo limitado para hacerlo todo más dinámico y tenso, pero lo cierto es que Life is Strange consigue exactamente el mismo efecto haciendo todo lo contrario. Antes Dontnod y ahora Deck 9 ponen en valor la reflexión y la pausa.

Lo hacen de varias formas diferentes. Una de ellas, quizá la más importante de todas, es que las grandes decisiones del videojuego (las que más repercusiones tendrán) pausan la historia y no nos ponen ningún tiempo. Debemos decidir nosotros cuándo la tomamos y qué escogemos. Además, en el Life is Strange original también teníamos la oportunidad de ir atrás en el tiempo y cambiar de opinión si no nos gustaban las consecuencias inmediatas.

Sin embargo Dontnod y Deck 9 tienen otras herramientas para poner en valor la reflexión y la pausa. Las fases de exploración del escenario, por ejemplo, nos permiten tomarnos todo el tiempo que queramos en investigar hasta el último rincón y encontrar toda la información posible, pero lo mejor de toda la saga, a nuestro juicio personal, son aquellos momentos en los que nuestra protagonista se sienta y ordena sus pensamientos.

Un banco, el suelo, un bordillo en Blackwell, un viejo barco pesquero abandonado, un sofá. Cualquier lugar es bueno para que Max (en Life is Strange) o Chloe (en Before the Storm) se sienten y nos cuenten qué están sintiendo. Una vez concluyen sus pensamientos podemos seguir esperando mientras suena bella música de fondo. Nunca antes en un videojuego había sido tan placentero quedarse quieto, sin tocar el mando, y disfrutando de tal forma. Life is Strange lo consigue.

Como ves, todo detalle en la franquicia Life is Strange es merecedor de un pequeño análisis, pues no es habitual toparnos con obra de este calibre. Si te ha gustado el artículo te invitamos a que nos lo hagas saber en la caja de comentarios para que lo tengamos en cuenta para futuros textos similares. Recuerda que Life is Strange: Before the Storm ya ha lanzado su segundo episodio y tan solo queda uno más para terminar la temporada.

Cerrar