Lógicas de videojuegos que en realidad no tienen ningún sentido

Lógicas de videojuegos que en realidad no tienen ningún sentido

Hace medio siglo que los videojuegos se encuentran entre nosotros y aunque el paso del tiempo y el avance de la tecnología han conseguido que muchas cosas cambien (algunas para bien y otras para mal); hay algunas mecánicas y lógicas de videojuegos que se han mantenido invariables a lo largo de la historia y que todavía en nuestros días las seguimos viendo continuamente en multitud de las obras que jugamos.

De ello precisamente es de lo que queremos hablarte en el día de hoy, pues en la lista que te dejamos a continuación encontrarás una selección de lógicas de videojuegos que, si te pones a pensarlo (y si no lo piensas también) te darás cuenta de que no tienen ninguna lógica, aunque parezca un contrasentido. Sin más dilación te dejamos con nuestras propuestas y te invitamos a que nos dejes las tuyas propias en la caja de comentarios, pues hay muchas más para apuntar.

Salto doble

Especialmente en el género de las plataformas nuestro personaje jugable ha tenido en numerosas ocasiones a lo largo de la historia la capacidad de realizar un doble salto. Una vez estás en el aire tras haber saltado es imposible tomar impulso de nuevo, de modo que parece evidente que esta mecánica de videojuegos que ha llegado hasta nuestros días no tiene ningún tipo de sentido, aunque casi siempre nos viene de perlas.

Armaduras que no pesan

En muchos videojuegos de corte rolero podemos equipar a nuestro protagonista con diferentes tipos de armadura. Los guerreros más encarnizados prefieren armaduras pesadas que les ayuden a resistir golpes, mientras que los que actúan desde las sombras prefieren otras más ligeras. El problema es que elijamos cual elijamos no notaremos cambio alguno en la jugabilidad del título, lo cual es un fallo bastante absurdo.

Autocuración

En los últimos tiempos se ha puesto de moda olvidar las barras de salud y los botiquines y optar por la regeneración automática de salud. Es una constante en los videojuegos actuales y, claro está, una forma mucho menos realista de plasmar los daños que sufren nuestros personajes. Aplicarse un botiquín y curarse en una fracción de segundo es poco creíble, pero que te disparen e ir sanando en los siguientes segundos todavía lo es menos.

Enemigos olvidadizos

Muchos títulos llevan años apostando por el sigilo y la infiltración para superar las misiones que nos proponen, aunque algunos tienen mejores inteligencias artificiales que otros. Una vez nos han detectado algunos juegos hacen que los enemigos nos persigan incansablemente, mientras que otros, con solo girar una esquina, nos habrán perdido la pista. Su memoria no les da para acordarse de que estábamos huyendo en esa dirección.

Puertas irrompibles

Cuántas veces hemos estado jugando y nuestro personaje ha dicho “maldición, la puerta está cerrada”. Ya no nos sorprendemos, pero lo cierto es que nuestra reacción debería ser de incredulidad. A ver, llevamos un hacha, una escopeta y todo tipo de explosivos encima, pero no somos capaces de derribar esa endeble puerta que nos obstruye el camino. Cuántos quebraderos de cabeza nos habríamos evitado en la saga Silent Hill.

Muerte por ahogamiento

Puede que algunos personajes que hemos controlado en los videojuegos no hayan tenido una educación completa, pero lo de nadar (o al menos saber flotar) debería saberlo todo el mundo, más que nada para no morir de forma inesperada. Muchas veces nos hemos sorprendido de que en un juego en el que hay mares y ríos nos lanzamos al agua y nuestro personaje se ahoga en una décima de segundo. Algo más podría aguantar.

 

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