Los adultos que jugaron a Pokémon de niños tienen una «región Pokémon» en el cerebro

Pokémon ha influido en nuestra vida más de lo que pensábamos.

pokémon iniciales

A muchos de los niños que crecieron en los 90 no les constará afirmar que Pokémon marcó su infancia. Los juegos, los tazos y las películas fueron un constante a lo largo de todos los años de colegio. Pues bien, ahora un estudio afirma que esta saga ha tenido mucha más influencia en nuestra vida de lo que pensábamos, hasta el punto de generar una «región Pokémon» en nuestro cerebro.

Así lo dice un estudio reciente publicado en el Nature Human Behaviour que ha llevado a cabo una investigación en 22 adultos, de los cuales la mitad habían jugado a algún juego de Pokémon desde pequeños y la otra mitad habían permanecido ajenos a esta saga tan famosa.

En el estudio llevado a cabo por Jesse Gomez, Michael Barnett y Kalanit Gril-Spector, se proyectó una serie de imágenes de Pokémon (los 150 originales) entre otros objetos. Los resultados han mostrado que aquellos familiarizados con la saga, mostraban una mayor reacción en el surco occipitotemporal, normalmente relacionada con la detección de animales, a diferencia de la otra mitad. Hay, por lo tanto, una «región Pokémon» en el cerebro de todas las personas que han crecido con esta famosísima saga.

Como explica Gomez, postdoctorado en Psicología en la Universidad de California en Berkeley, «pasé casi tanto tiempo jugando a ese juego como lo hice con la lectura y esas cosas, al menos durante un par de años cuando tenía seis y siete años. Para esta generación, todos vieron las mismas imágenes (Pokémon en blanco y negro que no se movían), y la mayoría de las personas sostuvieron la Game Boy a un pie de distancia de la cara, haciendo de este un experimento real».

Sin embargo, esto no es exclusivo de Pokémon. Mirar casi cualquier cosa durante el tiempo suficiente tendría un efecto similar en nuestro cerebro. A pesar de eso, la generación que hemos crecido con Pokémon desde los 90, hemos vivido con estimulos visuales relacionados con la saga de forma constante: con las nuevas consolas y generaciones, merchandasing y películas.

El estudio de Gomez no se queda ahí: también quiere estudiar el efecto del sonido en nuestro cerebro. Cuando aparece un Pokémon, este emite un sonido característico y Gomez piensa que podría ser interesante si hay también una «región Pokémon» en la parte auditiva del cerebro.

Pau Pérez

Ingeniero y redactor. Encantado de poder aprender y enseñar sobre ciencia, tecnología y videojuegos.

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