Los enemigos más duros de matar de los videojuegos

A menudo te hablamos de los jefes de videojuegos, enemigos sumamente poderosos y superiores a la media de oponentes que nos encontramos a lo largo y ancho de un título. Sin embargo, no hace falta enfrentarse a un gigantesco y resistente jefe para toparnos con enemigos que son verdaderos quebraderos de cabeza y que nos ponen las cosas más difíciles, incluso que un jefe de verdad. De ellos te queremos hablar en el día de hoy.

Y es que lo que encontrarás en la lista que te hemos preparado y que te dejamos a continuación es una selección de enemigos de videojuegos que eran realmente duros de matar. Incluso aunque les diéramos con todo lo que tuviéramos y esquiváramos bien sus embestidas nos costaría lo suyo acabar con ellos. A continuación te dejamos nuestra lista y te invitamos a que nos comentes tus propias propuestas en la caja de comentarios.

Sanguinario (Fallout 4)

El enemigo más duro por excelencia de la saga Fallout es el sanguinario, una enorme bestia muy resistente y que produce un daño absolutamente sobrecogedor. Su versión “estándar” ya es peligrosa y temible, pero si te encuentras con un sanguinario legendario ya puedes rezarle a todas las deidades que conozcas, pues lo más probable es que te toque quitarle toda la vida dos veces. Y te aseguramos que no será fácil.

Centaleón (The Legend of Zelda: Breath of the Wild)

Al contrario que en otros juegos de la saga, en Breath of the Wild tenemos combates increíblemente difíciles, especialmente en los primeros compases del videojuego. No obstante, un enemigo que nos molesta a lo largo de toda la aventura es el centaleón, que no solo resiste todo lo que podamos tirarle, sino que embiste con una potencia y un poderío que es capaz de quitarnos un buen puñado de corazones de un solo plumazo.

Crimson Head (Resident Evil)

También conocido como Cabeza Roja, el Crimson Head es una mutación producida en un zombi infectado con el Virus-T. Se trata de zombis a los que ya hemos matado, pero que al no haber incinerado vuelven a la vida más rápidos, más resistentes y más poderosos. No te olvides de quemar ni un solo cuerpo en la mansión Spencer o luego tendrás que vértelas con estos auténticos dolores de muelas. Y no querrás eso…

Big Daddy (BioShock)

Aunque el videojuego de Ken Levine no tiene más que una década ya ha conseguido dejar uno de los enemigos más emblemáticos de la historia de los videojuegos. Hablamos de los Big Daddies de BioShock, poderosos humanos embutidos en gigantescas armaduras que perforan, disparan y resisten como nadie. Todo ello para poder proteger a sus queridas y veneradas Little Sisters, que deben recoger el ADAM.

Cangrejo gigante (Dark Souls 3)

Parece mentira que en un videojuego repleto de monstruos, cadáveres vivientes y todo tipo de engendros lo más peligroso sean unos cangrejos. Gigantes, sí, pero cangrejos al fin y al cabo. Nos suelen atacar en zonas pantanosas, de modo que nuestra movilidad suele ser reducida. El verdadero problema es que hacen mucho daño, resisten como pocos enemigos en el videojuego y otorgan una paupérrima cantidad de experiencia.

Portador de muerte (Horizon: Zero Dawn)

La mayoría de las máquinas que nos encontramos en Horizon: Zero Dawn son peligrosas, especialmente cuando estamos empezando en la aventura con Aloy. Sin embargo, hay una máquina que no aparece hasta que estamos casi en el final. Y es infernal. Hablamos del portador de muerte, una máquina gigantesca que lanza poderosos proyectiles y que es capaz de resistir decenas y decenas de flechas.

 

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