Los hackers podrían inutilizar tu disco duro usando ondas de sonido

La capacidad de aprovechar los mecanismos de la física para causar daño es algo que jamás dejará de fascinarnos. No tenemos que mirar al campo bélico para hablar de ello, limitando el espectro a la tecnología podemos toparnos con hallazgos tan curioso como el que te vamos a contar. Y es que un grupo de científicos ha descubierto que, aprovechando las propiedades de las ondas de sonido, es posible inutilizar un disco duro.

Para el que no lo sepa, los discos duros tradicionales (magnéticos), están constituidos por un brazo con una pequeña aguja que se encarga de distribuir la información en un plato magnético. Un impacto no calculado puede hacer que esta aguja choque con la superficie de este plato e inutilice el disco duro. Por suerte, la mayoría cuenta con un sistema de protección que levanta el brazo cuando se está trabajando para evitar que cualquier movimiento, por pequeño que sea, deteriore el conjunto.

Ahora bien, aprovechando un mero altavoz comercial, es posible generar unas ondas de sonido con la frecuencia lo suficientemente elevada como para provocar ese movimiento a través de vibraciones. Colocando dicho dispositivo en dirección al disco, estando este sin funcionar, la vibración generada es capaz de mover el plato y, gracias a la resonancia, conseguir la fuerza suficiente para hacer que, efectivamente, choque con el brazo.

Este experimento, que forma parte de un estudio elaborado en la Universidad de Princeton, demuestra el peligro que tiene el sonido no solo para ordenadores, sino también para dispositivos de seguridad que almecenen sus datos en discos de este tipo. Por suerte, los discos duros sólidos, cada vez más extendidos, tienen un funcionamiento muy diferente, que evita esta peligrosa forma de atacar su funcionamiento. 

¿Será esto una nueva forma de ataque para los hackers? Suena a película de ciencia ficción, o al menos a truco de Mr. Robot, pero el poder que tiene un altavoz va mucho más allá de lo que podíamos imaginar.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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