Los jefes finales más gigantescos de los videojuegos

Los jefes finales más gigantescos de los videojuegos

Desde que la industria del ocio electrónico diera comienzo hace medio siglo ha habido algunas tendencias que se han mantenido intactas hasta nuestros días. Una de ellas es la de que muchos videojuegos nos permitan enfrentarnos a jefes finales de un tamaño sobrecogedor para atemorizar al jugador. Eso sí, cuanto más grandes son más ruido hacen al caer. Es por ello que hoy queremos hablarte sobre estas figuras.

Concretamente queremos hacer referencia a algunos de los jefes finales más sumamente gigantescos a los que nos hemos enfrentado nunca. No hablamos de fornidos tipos de dos metros de alto o villanos que sean el doble de grandes que nuestro protagonista. No, hablamos de bosses tan increíblemente enormes que consiguieron ponernos los pelos de punta, aunque acabaron sucumbiendo ante nuestra habilidad en combate.

Segador (Mass Effect 3)

La misión del comandante Shepard fue una de las más arduas y duras de la historia del videojuego, pues, entre otros muchos enemigos, debió enfrentarse a un Segador él solito. Esta máquina con componente orgánico era absolutamente enorme y lanzaba un rayo que te fulminaba de un solo impacto, por lo que la coordinación del legendario Shepard y la ayuda de la flota quariana fueron inestimables.

Phalanx (Shadow of the Colossus)

La obra magna del Team ICO, Shadow of the Colossus, nos hacía enfrentarnos a gigantescos colosos que imponían mucho respeto. La palma se la lleva Phalanx, una serpiente que vive en la arena y que era capaz de levantar el vuelo para ponernos las cosas más difíciles todavía. Su tamaño era sencillamente increíble, pero, como todos, acabó cayendo ante las garras de Wander.

Gran Señor Wolnir (Dark Souls 3)

La saga Souls de From Software ha sido uno de los grandes representantes de la mecánica de luchar contra bosses en los últimos años. Unos más pequeños, otros más grandes. Pero todos peligrosos. En la tercera entrega numerada de la franquicia Dark Souls debimos enfrentarnos al Gran Señor Wolnir, que además de asustarnos por aparecer de repente de la oscuridad tenía una altura inexpugnable.

Rey de la tormenta (Demon’s Souls)

Y si hablábamos de la saga Souls también debemos hacerlo de la entrega que lo inició todo, el infravalorado Demon’s Souls. En él nos topábamos también con un Rey de la tormenta, que en este caso eran una bandada de monstruos voladores de un tamaño sobrecogedor. Solo era cuestión de tiempo que cayera ante nosotros, pero lo cierto es que el primer vistazo al jefe fue muy impactante.

Adamantaimai (Final Fantasy XV)

El Adamantaimai es un enemigo recurrente en la franquicia Final Fantasy, pero nos tenemos que quedar con su última aparición: la de Final Fantasy XV. No por nada en especial, sino porque al ser la última entrega es en la que lo hemos podido ver mejor hecho y en la que, por supuesto, más miedito nos ha dado. El tamaño de este jefe final opcional es tan tremebundo que tardarás muchos minutos en acabar con él.

Cronos (God of War 3)

El semidiós Kratos ha tenido que enfrentarse a todo tipo de monstruosidades, pero Cronos se lleva la palma, al menos en cuanto a tamaño. Y es que este dios tenía la intención de aplastar a Kratos como a una hormiga, pero no contaba con que el protagonista de God of War 3 es un hombre de recursos e incluso puede derrotar a alguien que es doscientas veces más grande que él.

Gongen Wyzen (Asura’s Wrath)

Hace poco os hablábamos de Asura como uno de los personajes más poderosos de todos los tiempos, por lo que si alguien podía enfrentarse al semidiós Gongen Wyzen era él. Y es que a este jefe final las medidas de metros se le quedan cortas, pues en su forma final rodea el planeta Tierra de tal forma que se estima que podría llegar a medir unos 8.000 kilómetros. Si eso no es ser gigantesco no sabemos qué podría serlo.

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