Los médicos ya saben qué hacer cuando alguien se traga su móvil

Los médicos ya saben qué hacer cuando alguien se traga su móvil

Si estás molestando a alguien con tu móvil y te amenaza con hacértelo tragar a menos que lo guardes, hazle caso. En serio, te evitarás un grave problema, por no hablar del engorro que supone volver a revisar catálogos para elegir modelo, ver si cambiando de operadora te regalan alguno, si le valdrá una funda parecida a la que usabas… Y claro, no tendrán que sacarte un móvil por el esófago, que eso también es calidad de vida. Puede parecer sorprendente que en los tiempos de la conexión global, la medicina no supiera cómo proceder ante el caso de tener un paciente que se hubiera tragado su propio móvil entero, y eso que se veía venir. Pero al final, lo que tenía que pasar, pasó. Al menos, ya saben qué hacer la próxima vez.

La gaceta médica International Journal of Surgery Case Reports nos cuenta el dilema quirúrgico que ha planteado un recluso de 29 años trasladado de urgencia al hospital Adelaide and Meath de Dublin, tras pasar 4 horas con vómitos. La causa era que 6 horas antes se había tragado su móvil. Le puede pasar a cualquiera. En primera instancia, y viendo que el paciente estaba bien al margen de los vómitos, los médicos optaron por dejar que todo siguiera su curso natural y lo que había entrado acabara, en fin, saliendo. Pero el recluso había elegido bien su móvil, demostrando una resistencia a los jugos gástricos admirable y quedando de una pieza ocho horas después, un gran punto a favor de su compra que no verás en ninguna prueba de rendimiento. Hay que proceder, pues, con cirugía.

En pro de evitar los métodos excesivamente invasivos, el primer intento de los cirujanos es la extracción del terminal a través del esófago del paciente, intentando agarrarlo con instrumentos y extraerlo por el mismo conducto por el que había entrado. Una buena idea de no ser porque la orientación del móvil hacía imposible asirlo. Llegados a este punto, los médicos tuvieron que practicar una gran incisión en la pared abdominal y llevar a cabo una “cesárea” para extraer el dispositivo. Seis días después, viendo al paciente sin secuelas y tras hacerle un examen psiquiátrico, el recluso fue dado de alta. La parte positiva es que ahora la ciencia sabe exactamente qué tiene que hacer la próxima vez que alguien acuda de urgencia diciendo que se ha tragado su móvil y que está esperando un WhatsApp importantísimo. No dudes de que pasará, si es que lo raro era que estas cosas no pasaran antes. ¿Conoces a alguien que haya devorado su móvil?

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