Los mejores minijuegos que se esconden en videojuegos populares

Los mejores minijuegos que se esconden en videojuegos populares

Que nos lancemos a por un videojuego no significa que no podamos encontrar formas alternativas de entretenimiento en su interior. Sagas como Shenmue o Yakuza han demostrado que en su interior puede haber infinidad de minijuegos, de experiencias con unas mecánicas completamente distintas y diferenciadas de las que componen el eje central de la jugabilidad.

En algunas ocasiones estos minijuegos pueden ser realmente malos, un añadido que los desarrolladores podrían haber enterrado y ni siquiera haber planteado a los jugadores. Otras, de forma totalmente opuesta, se nos plantean unos que son realmente espectaculares y sorprendentes, con una gran capacidad para distraerte y alejarte de lo que deberías estar haciendo durante la partida.

Esta es una de las tantísimas posibilidades que ofrecen los juegos, y esta es precisamente en la que nos vamos a centrar hoy. Os traemos una lista con los mejores minijuegos que se esconden en videojuegos populares. Si los habéis probado estaréis muy de acuerdo con nosotros y, si no, os animamos a hacerlo, no os arrepentiréis.

 

Pesca – The Legend of Zelda: Ocarina of Time

La relajante música de la zona de pesca y la posibilidad de conseguir piezas cada vez más grandes y extrañas hacían que pescar fuera una de las tareas opcionales más divertidas de Zelda: Ocarina of Time. No importa que lo máximo a lo que pudieras aspirar fuera una pieza de corazón, se podían ir horas y horas intentando capturar al pez más grande del lugar con el mando de tu Nintendo 64 en la mano.

 

Hackeo – Bioshock

Llega desde el punto A hasta el punto B conectando las piezas para marcar el camino. El minijuego de tuberías que Bioshock nos obligaba a realizar para hackear cualquier aparato que se nos ocurriera era bastante divertido y en algunas ocasiones podía poner las cosas bastante complicadas. Una pena que el sistema quedara en el olvido con entregas posteriores, porque de ser explotado y perfilado habría sido todavía más interesante.

 

Motor Kombat – Mortal Kombat: Armageddon

Entre tanto descuartizar a enemigos, machacar hasta el último de sus huesos y regar el suelo con su sangre, desconectar con unas carreras al estilo Mario Kart suena tan surrealista como entretenido. Motor Kombat otorgaba a cada luchador un vehículo propio, además de unas habilidades distintas y bien diferencias que le aportaban un extra de riqueza. ¡Vaya joya oculta!

 

NES – Animal Crossing

Imagina pasar el día entero cortando madera, pescando y recolectando bichos en una aldea. Animal Crossing se podría catalogar como un compendio de minijuegos camuflados, pero lo de la NES que podías obtener era harina de otro costal. Podías encontrar cartuchos escondidos o comprarlos para echar unas partidas con algunos de los más grandes clásicos de la era de los 8 bits. Resultaba curioso dejar de hacer tus tareas para echar alguna partida con la consola. Un juego dentro de otro juego.

 

Texas Hold 'em Poker – Red Dead Redemption

El Salvaje Oeste es el lugar perfecto para plantar cara al azar y jugarse algún balazo por el camino. Entre tanto tiroteo y paseo a caballo, John Marston tiene también tiempo para apostar algunas monedas echando partidas de póker. Su mecanismo es idéntico al de la modalidad Texas Hold 'em, por lo que puedes pasar horas y horas intentando vencer a tus rivales y sacando a relucir sus faroles.

 

Geometry Wars – Project Gotham Racing 2

A Bizarre Creations no le hacía gracia que los jugadores tuvieran que soportar las aburridas esperas de los largos tiempos de carga de Project Gotham Racing 2 en la primera Xbox, así que decidieron meter algo de entretenimiento mientras tanto. Así nació Geometry Wars, una propuesta frenética, capaz de llenar tu pantalla de partículas de neón y de sacar a relucir todos tus reflejos. Al final te apetecía más quedarte en esta pantalla que correr con los bólidos.

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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