Los momentos más molestos de los videojuegos

Nos encantan, podemos perdernos durante horas con ellos y disfrutamos de lo lindo cuando nos tienen a los mandos, pero a veces hay momentos en los que nos gustaría tirar la consola bien lejos. Los videojuegos tienen muchísimas bondades, pero eso no les salva de poseer ciertos defectos que pueden traer situaciones tremendamente molestas.

Hoy, en AlfaBetaJuega, queremos abrir el cajón de las tempestades para rememorar los momentos más molestos de los videojuegos. Esas situaciones que podían crisparte con una facilidad pasmosa y que te has encontrado no solo en un juego, sino en más de uno. No entendemos el motivo, pero están ahí y a veces forman una costumbre tan común como crispante.

A continuación os dejamos con ellas, aunque, como ya es habitual, os invitamos a compartir con nosotros esas situaciones que tanto os ponían de los nervios. Seguro que hay muchas más que os han hecho incluso dejar la consola un buen rato por no poder más.

 

El tutorial que nunca se acaba

Cada vez es más necesario contar con tutoriales con los que aprender todas las complicadas mecánicas de los videojuegos, y es lógico, ya que la complejidad se está aumentando por momentos. Sin embargo, los hay que no se contentan con esa primera sesión de tutorial y te van lanzando más y más de estos a medida que progresas en la partida. En ocasiones, incluso son especialmente molestos porque rompen por completo el clímax del momento.

 

Las charlas repetidas accidentalmente

Los jugadores de Pokémon se sentirán especialmente identificados con esto. ¿Cuántas veces habéis tenido que repetir una curación o habéis vuelto a hablar con la enfermera del Centro Pokémon por haber pulsado el botón sin querer? Esto no solo sucede aquí, sino también en otros tantos juegos (sobre todo en aquellos en los que la única forma de avanzar el diálogo es pulsando el botón de «aceptar»), y es como un grano donde imagináis.

 

Que alguien calle a ese personaje

Hay compañeros o incluso rivales que son especialmente molestos. No dejan de hablar en ningún momento, y encima lo hacen con una verborrea tan innecesaria como tediosa. Cuántas y cuántas veces deseamos no tener que escuchar a Fay contarnos cosas evidentes, por no mencionar a otros individuos realmente pesados. No sabemos en lo que piensan los desarrolladores cuando los incluyen, aunque quizá la opción de hacernos la puñeta era la que barajaban.

 

«No puedes omitir esta escena»

Estás en un combate durísimo y, cuando vas a asestar a tu enemigo el golpe de gracia, este hace algo inesperado y acaba contigo. Toca volver a ir a por él y, eh, un momento, ¿no puedo saltar la escena previa a la pelea? Pocas cosas hay tan molestas y aburridas como tener que volver a pasar por una escena cinematográfica otra vez sin tener la opción de saltarla. Jamás entenderemos por qué hay gente que considera necesario que el jugador vea, o más bien sufra, una y otra vez lo mismo, cuando lo único que quiere es pisotear a ese tío/criatura/monstruo/cosa.

 

Guardado automático desactivado

Cada vez estamos más acostumbrados a que los videojuegos cuenten con una opción de guardado automático, pero hay algunos que o no lo tienen, o simplemente tienen la opción desactivada por defecto y es necesario activarla. Lo que molesta no es esto, sino que lo descubras cuando vuelves a entrar en el juego y veas que no se ha guardado nada de esa intensa sesión de horas que echaste la última vez.

 

Enhorabuena por llegar al final, ¡pero debes volver al principio!

Quienes hayan jugado a algún título de la saga Ghosts 'n Goblins sabrán lo que se siente cuando, con sangre, sudor y lágrimas, llegas al jefe final, le vences y el juego te dice que debes volver a empezar de cero para ver el auténtico desenlace. Esta práctica, si bien en este caso es algo flagrante porque hablamos de títulos no precisamente fáciles, es algo que frecuenta en determinadas sagas y en algunos videojuegos. No hay nada más desesperante que toparte con un final a medias que te pida volver a rehacer todos tus pasos para ver el auténtico cierre, o que prolonguen artificialmente la recta final para meter horas de juego.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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