Los monjes Shaolin y su relación con las tecnologías y videojuegos

Hay que saber moverse de acuerdo con los tiempos para evitar convertirse en un fósil del pasado sin sitio en el futuro. Los monjes Shaolin, que todos conoceréis por su vida contemplativa y, sobre todo, por sus dotes acrobáticas, ha debido pensar lo mismo solo que seguramente con analogías y palabras mucho más bellas, y por ello esta orden monástica ha decidido abrazar el siglo XXI y ser flexibles como el junco que se dobla cuando arrecia el viento. El abad Shi Yongxin, del tempo de la provincia de Henan, ha sido el principal impulsor de esta renovación, y ahora los Shaolin no ven con malos ojos la tecnología. Pero cuidado, dentro de un orden.

Y es que si alguna vez se os ha pasado por la cabeza raparos al cero y poneros los ropajes naranjas para alcanzar la iluminación y, por qué no, aprender kung fu como los maestros, sabed que la vida del monje Shaolin no es tan bonita como parece. Han de hacer frente a los deseos y las dificultades terrenales y superarlas con fortaleza de espíritu, pero además de ello es que no pueden ni jugar a videojuegos ni ver la tele. Eso sí, móvil se puede tener, pero no para los fines antes mencionados, como recoge Kotaku. La web se hace eco del viaje que ha llevado al abad Shi por Estados Unidos para reunirse con los gigantes de las tecnologías y debatir con ellos sobre estos adelantos y su impacto, pero tras visitar empresas como Apple o Google, así como la Universidad de Stanford, Shi ha tenido palabras para la televisión y los videojuegos. De la primera ha dicho que sus programas limitan al individuo y los segundos causan adicción, cosas que no tienen cabida en el monasterio, ni en la pureza de espíritu.

De modo que ni una triste partida al Flappy Bird, ni aunque sea para intentar superar la tentación, es lo que se les permite a estos monjes, mucho menos seguir cualquier serie. Lo cual, en cierto modo, tiene lógica por cuanto que han de vivir una vida alejada de los deseos terrenales. Así que nuestros amigos Shaolin deberán conformarse con usar el teléfono para lo que sirve un teléfono, cosa que irónicamente es cada vez más rara. Nadie dijo que ganarse la iluminación fuera fácil.

Publicaciones relacionadas

Cerrar