Los peores videojuegos de la actual generación

Los peores videojuegos de la actual generación

Cuando un año llega a su fin echamos la vista atrás y recordamos los videojuegos que nos han dado los mejores momentos y, por tanto, aquellos que merecen ser recordados. Otros caen en el olvido por no haber sido memorables o no haber estado a la altura, pero hoy queremos ir más lejos y traerte una lista con algunos de los peores videojuegos que hemos tenido durante la presente generación, que ya dura tres años.

En el listado que te dejamos a continuación encontrarás videojuegos que se han ganado a pulso su presencia por manchar el nombre de grandes sagas, por ser desastrosos jugable y gráficamente o por ser sencillamente prescindibles. También hay algún caso de decepciones tan grandes que creemos que merecen un puesto en la lista. Sin más dilación, aquí tienes nuestras propuestas.

Umbrella Corps

La perversión de una saga tan querida como Resident Evil siempre ha sido motivo de controversia, pero con Umbrella Corps se ha alcanzado un nuevo techo. El videojuego de carácter multijugador olvida que está enmarcado en una saga de zombis y se centra en los tiroteos más vacuos que hayamos visto. Los no muertos pasan a ser simple parte del decorado de los escenarios.

Alekhine’s Gun

Estamos en plena Guerra Fría y encarnamos a Alekhine, un agente ruso de la CIA que deberá desenmarañar una trama haciendo uso de la más pura acción y tácticas de sigilo. Sin embargo, no solo nos encontramos ante uno de los peores juegos técnicamente hablando de la generación, sino que jugablemente parece sacado de otra época. Pocas cosas, por no decir ninguna, hay que salvar en este título.

Godzilla

Aprovechar el tirón de licencias de moda es una constante y algo así ocurrió con Godzilla, un videojuego desarrollado en muy poco tiempo y que tuvo un pésimo resultado. Además de estar ante un juego excesivamente corto, su acción es tan extremadamente simple y facilona que a los pocos minutos lo tendrás dominado y no tendrás ningún desafío. Gráficamente desastroso.

Knack

El catálogo inicial de PlayStation 4 prácticamente obligaba a sus compradores a elegir entre Killzone: Shadow Fall y Knack. Puede que este segundo tuviera su público, pero ser un fracaso en ventas sin haber competencia es decepcionante. Pese a su corte infantil y simplón Knack ha debido convencer a cierto público, pues en la PlayStation Experience se anunció una segunda entrega.

Lichdom: Battlemage

La fantasía medieval llena de monstros, bestias y magia se ha convertido en algo común en el mundo de los videojuegos y Lichdom: Battlemage, precisamente, nos ponía en la piel de un mago de batalla. Sin embargo, su deplorable rendimiento lo hicieron casi injugable y, por tanto, le hacen merecedor de un puesto en el ranking. Por si fuera poco, no es que el juego se vea excesivamente bien.

Mafia 3

Situar a Mafia 3 en esta lista tal vez sea excesivo, pero teniendo en cuenta que ha sido una de las grandes decepciones de 2016 creemos que lo merece. La historia comienza con buen pie, pero la obra de Hangar 13 está repleta de bugs, tiene un apartado técnico desfasado, es inestable, repetitivo hasta el hastío y, para más inri, pierde el interés conforme avanzamos en su argumento.

Ghostbusters

Hablábamos de aprovechar licencias de moda y Ghostbusters es otro magnífico ejemplo de ello. El videojuego de los Cazafantasmas en perspectiva isométrica se lanzó al mismo tiempo que se estrenaba el reboot de la saga en cines y el resultado fue muy pobre. Desfasado en lo gráfico y terriblemente tedioso en lo jugable. Ni jugarlo en compañía de amigos consigue salvarlo.

Tony Hawk’s Pro Skater 5

La gran saga de skate en el mundo de los videojuegos ha vivido en los últimos meses su peor episodio. Y es que Tony Hawk’s Pro Skater 5 contó en 2015 con una entrega desfasada gráficamente, jugablemente limitada y que solo hacía una cosa bien: dejarnos hacer piruetas. Sin embargo, la obsesión por introducir misiones absurdas y los mencionados problemas técnicos lastraron el lanzamiento.

Publicaciones relacionadas

Cerrar