Los programadores de este juego protestan así contra las actividades de King

¿Recordáis que King intentó hace un tiempo registrar la palabra “candy” para exigir derechos sobre cualquiera que quisiera usarla? ¿O cuando intentó lo mismo con “saga”, desatando una oleada de airadas reacciones por parte de gente de la industria? En realidad, este tema ya trajo cola antes con la solicitud de registro de la palabra “edge”, algo que hizo que la comunidad de desarrolladores independientes se pusiera en pie de guerra y modificara por un tiempo el título de sus propios juegos. Esta actitud es la que critica un nuevo proyecto independiente llamado TrademarkVille que nos traslada a un mundo donde los registros de palabras de uso cotidiano van que vuelan.

Claro, ¿cómo nombramos a un objeto aparentemente normal si el nombre que lo define ya está legalmente protegido y no podemos usarlo? Pues ahí está la gracia de TrademarkVille, que nos propone cambiar los nombres de varios de estos objetos que ya están registrados por otros que no violen la propiedad intelectual. Posteriormente tendremos que adivinar, usando los términos de otros, cuáles son esos objetos. Un juego sencillo pero que engancha lo suyo y que nos muestra cómo sería el mundo si todos llevasen a cabo esas prácticas. Nuestro vocabulario se quedaría tan vacío como un… eh… como un “grancampodearenacaluroso”.

Podéis probarlo en este enlace.

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