Los videojuegos ayudan a relajarse a las tropas americanas en Afganistán

Normalmente, siempre encontramos noticias sobre lo malos que son los videojuegos para la salud, o cómo estos influyen en comportamientos violentos. Pero pocas veces encontramos testimonios que hablen de los juegos de forma positiva, como algo que ha cambiado la vida de una persona. Y hoy os traemos una de estas historias, sobre cómo los videojuegos pueden ayudar a la gente ante situaciones realmente complicadas.

Se trata del caso de Steven Benyon, un miembro del ejército estadounidense que estuvo destinado en Afganistán, y que en una entrevista para Kotaku ha contado su experiencia en el frente, asegurando que si pudo aguantar la tensión que se vive en la guerra fue gracias a los videojuegos.

Benyon se declara fan de los videojuegos desde que era apenas un estudiante de primaria, y siempre quiso trabajar en una revista de videojuegos. Sin embargo, acabó en el ejército, donde le destinaron en Afganistán, donde asegura que las condiciones eran realmente duras, especialmente por el peligro ante el que te sientes expuesto. Y por ello, decidió que la mejor forma de calmar la tensión que vivía en su campamento, y conseguir evadirse de todas las situaciones extremas a las que se enfrentaba cada día, era jugar a videojuegos. 

Usando las viejas televisiones del campamento militar, montaron una especie de salón recreativo donde poder relajarse y jugar. Benyon asegura que al principio se trataba sólo de una forma de pasar el tiempo libre, y "no nada terapéutico". Pero con el tiempo, según las condiciones eran más duras, los videojuegos se convirtieron realmente en la única forma de evadirse a los tiroteos, las explosiones, los heridos, y la sensación de enfrentarse cada día con la muerte.

"Los videojuegos pueden proporcionar una válvula de escape, a la vez buena y mala" asegura Benyon. "Hay casos extremos, como el de los padres que descuidaron a sus hijos por estar enganchados al World of Warcraft, pero también hay casos positivos, como el mío". concluye el militar, quien gracias a donaciones de juegos llegó a contar con más de 70 títulos a los que jugar en el frente, los cuales donó a un hospital tras regresar de Afganistán.

Como véis, y aunque en los medios nunca se hablen de las experiencias positivas con los videojuegos, sí existen casos en los que el poder coger el mando y olvidarte de todo lo que hay más allá de la pantalla puede cambiar realmente tu vida.

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