Los videojuegos se disfrutan más si vuelves a jugarlos por segunda vez

Los videojuegos se disfrutan más si vuelves a jugarlos por segunda vez

Algunos jugadores, cuando han completado la historia principal de un juego, lo dan por terminado. Ya sea porque no les gusta indagar en las misiones secundarias y se contentan con el arco argumental principal, o porque les da pereza completar el juego al 100% o simplemente porque no les apetece y ya está. Sin embargo, no es lo mismo sumergirte en un videojuego por primera vez, con la incertidumbre sobre qué es lo que te vas a encontrar, que hacerlo por una segunda o incluso tercera vez, cuando ya tienes claro qué es lo que sucede y puedes ir más tranquilo, observando detalles que en un principio se te habían escapado y que, sin duda, enriquecen la experiencia aún más.

Es como volver a leer tu libro favorito o ver de nuevo esa serie o película que tanto te gustó la primera vez. Cuantas más veces juegas a un videojuego, mejor lo entiendes, más lo aprecias, más detalles descubres. Desde Kotaku, uno de sus redactores nos da una serie de razones de peso por las que deberías rejugar esos juegos que tanto te gustan para tener una experiencia lo más completa y satisfactoria posible.

En primer lugar, cuando te embarcas en la aventura por segunda vez, ya sabes lo que te vas a encontrar, al menos en la historia principal, y eso hace que juegues con más calma, tomándote tu tiempo para recorrer el camino que ya conoces. Aprecias más los detalles del juego, sobre todo si son como The Witcher 3, juegos plagados de pequeñas historias que enriquecen a la principal, y solo las descubres si te desvías y tomas todos los caminos posibles.

Aún cuando jugamos por vez primera a un título, y decimos que hemos apreciado bien todo el trabajo que tiene detrás, no es del todo cierto. Muchas veces jugamos tan rápido porque la historia del juego así lo pide, que no nos paramos a apreciar del todo el trabajazo que hay detrás. Sí, los gráficos, y la iluminación, y los paisajes son preciosos, pero casi no prestamos atención a ello, solo la historia merece la pena. No es hasta la segunda toma de contacto cuando nos damos cuenta realmente de lo que tenemos entre manos. Los escenarios, por ejemplo, a veces son tan inmensos y están tan bien creados que no es hasta un segundo después cuando de verdad los vemos y los apreciamos.

 

El tema de los spoilers es algo que también pasa a un segundo plano una vez has completado la historia principal. Cuando juegas de nuevo a un juego, no te importa hablar de él, e incluso es mucho más divertido, porque vas sin el miedo de tragarte por sorpresa algún spoiler.

Para los jugadores y jugadoras a los que les gusta completar un juego y conseguir todos los trofeos, jugar una segunda, o incluso una tercera vez, es completamente necesario. Y no solo eso, cuantas más veces lo juegues más bueno serás controlando todo en el videojuego. Sabrás lo que haces, lo controlarás todo e incluso encontrarás formas alternativas para llegar al mismo punto.

Si la primera toma de contacto con un título fue en una consola de sobremesa, es posible que la segunda vez quieras jugarlo en un ordenador, donde el juego funcionará mejor, ya que el hardware aguanta mejores gráficos y tiene más potencia. Eso sí, asegúrate de que el ordenador en el que estás jugando, realmente tiene la potencia suficiente como para hacer que experimentes el juego de otra manera.

Y por último, hay veces que el juego que tenemos entre manos tiene una cierta carga de expectación que provoca en nosotros un sentimiento de rechazo cuando el juego no es como nos lo habíamos imaginado. Puede que nos decepcione porque nuestra visión del título era completamente diferente, y nuestro disgusto no tenga nada que ver con lo bueno o malo que pueda llegar a ser, sino con las expectaciones que teníamos cuando jugamos por primera vez.

Esto, en la mayor parte de las ocasiones, tiene cura. Solo debes jugar una vez más, ya sabiendo lo que vas a encontrarte, para poder realmente apreciar el juego tal y como es, no como tu cabeza decía que tenía que ser.

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