Malas ideas que casi arruinan grandes videojuegos

No importa cómo de bueno sea un videojuego, pues siempre habrá alguna característica que no guste a todo el mundo. A lo largo de la historia del ocio electrónico lo hemos visto en multitud de ocasiones y no hace falta irse muy atrás en el tiempo para seguir viéndolo. Y es que en el día de hoy lo podrás comprobar por ti mismo a través de la lista repleta de ejemplos que hemos preparado y que a buen seguro te traerán recuerdos.

Y es que lo que encontrarás en la lista de hoy es una selección de fantásticos videojuegos que casi la pifian por introducir una muy mala idea. Algunas de ellas hacían que la experiencia de juego se volviera tediosa o incómoda, mientras que otras sencillamente no estaban bien ejecutadas. Sin más dilación te dejamos con nuestras propuestas y te invitamos a que nos dejes las tuyas propias en la caja de comentarios.

The Legend of Zelda: Breath of the Wild – Durabilidad de las armas

El nuevo juego de la saga Zelda es probablemente uno de los mejores de este año, pero aun así una de sus características ha desesperado a los fans. Nos referimos a la durabilidad de las armas, que resultaba insuficiente. Aunque a medida que avanzamos en el título ya no tenemos escasez de armas, al comienzo se hace muy pesado tener que estar mirando constantemente cuánto nos queda con esa espada que tanto nos gusta.

Batman: Arkham Knight – Batmóvil

Durante años los fans de los Batman Arkham reclamaron que Rocksteady incluyera el Batmóvil y sus deseos se hicieron realidad en Arkham Knight. Sin embargo no resultó como se esperaba. El temor era que la conducción no fuera satisfactoria, pero el problema no fue ese, sino que el videojuego le dio demasiada importancia al vehículo y dejó en un segundo plano las que habían sido las señas de identidad de la franquicia.

Far Cry 2 – Pastillas para la malaria

Cuando la saga Far Cry todavía no era lo que es hoy en día ya comenzó a despuntar con su segunda entrega. Esta se desarrollaba en África y nuestro protagonista contraía malaria, lo que le obligaba a tomar unas pastillas. El problema es que eso sucedía bastante a menudo y cuando nos quedábamos sin ellas se nos obligaba a dejar lo que estuviéramos haciendo e ir a por más. Una buena idea plasmada de forma espantosa.

Wolfenstein: The New Order – Looteo manual

A poco de estrenarse The New Colossus recordamos el fantástico The New Order. La saga Wolfenstein había vuelto manteniendo la esencia de los clásicos, aunque no todo lo clásico es mejor que lo actual. Buena prueba de ello es el looteo manual al que estábamos sujetos en este juego de la saga. Pasar por encima de la munición o los botiquines no servía para cogerlos, sino que debíamos pulsar manualmente sobre ellos.

Resident Evil 4 – No poder disparar en movimiento

Lo de no poder disparar ni recargar mientras nos movemos es todo un clásico dentro de la saga Resident Evil, pero la cuarta entrega numerada viraba hacia el terreno de la acción, de modo que ofrecer la posibilidad de hacerlo parecía algo obvio. En Capcom no lo creyeron así y pese a vernos rodeados por hordas de zombis debíamos ir corriendo de un lado a otro para tener tiempo de recargar sin que nos mataran los enemigos.

Saga Assassin’s Creed – No poder agacharse

Resulta curioso que en una saga cuyo pilar central es el sigilo no tenga una opción de entrar en modo sigiloso. De hecho no la tuvo hasta Syndicate, el título lanzado en 2015. Hasta entonces tan solo podíamos ocultarnos de la visión de nuestros enemigos o matarlos antes de que nos vieran, pero no agacharnos para pasar desapercibidos y poder infiltrarnos de forma más efectiva. Ahora al fin tenemos la oportunidad de hacerlo.

Mass Effect – Sistema de inventario

Cualquier RPG necesita un buen sistema de inventario para permitir que el jugador se organice de forma cómoda y efectiva. Eso es algo que no puede decir el primer Mass Effect, cuyo inventario era un auténtico caos. A simple vista era difícil saber qué teníamos equipado y qué no e incluso poder comparar nuestras armas y piezas de armadura. Al final lo mejor era optar por tocarlo lo menos posible para no ponerte de los nervios.

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