Manipulan la foto de un crítico de videojuegos para hacerle parecer un terrorista

Manipulan la foto de un crítico para hacerle parecer terrorista

Parece que tras la masacre sucedida hace escasos días en París donde más de un centenar de personas ha perdido la vida, aún hay quien tiene ganas de dar rienda suelta a un retorcido sentido del humor. En los momentos en los que las fotos de los presuntos autores de los atentados terroristas circulan por los medios internacionales, una de ellas ha llamado la atención de la comunidad de los videojuegos. Y es que el individuo que se presenta sonriente sosteniendo un ejemplar del Corán y con un chaleco bomba es un crítico de videojuegos afincado en Canadá cuya imagen ha sido retocada por Photoshop.

Esta gamberrada de manifiesto mal gusto está circulando por las redes hasta tal punto que diversos medios, incluido uno de los periódicos españoles de mayor tirada, la han dado por válida. La realidad es que el presunto terrorista no es otro que Veerender Jubbal, periodista de videojuegos, que se tomó la imagen original el pasado verano sosteniendo no un Corán, sino un iPad. Jubbal suele vestir con un turbante usado por los seguidores de la religión hindú sij, algo que ha tenido que explicar para limpiar su nombre ante la difamación a la que está siendo sometido, y para lo que está recibiendo el apoyo de amigos y seguidores que contribuyen reenviando la imagen original para echar luz sobre el asunto.

"Están editando y utilizando Photoshop en mis selfies como si yo fuera una de las personas que han causado los sucesos en París", dice Jubbal en uno de sus tuits. "Se ha extendido hasta el punto de que muchas personas han tenido que tuitear que las fotos han sido retocadas con Photoshop. Todos los mensajes de apoyo son bienvenidos. Podéis comprobar los últimos retuits. Empecemos por lo básico. Nunca he estado en París. Soy un sij con turbante que vive en Canadá". En cuanto a quién puede estar detrás, Jubbal cree que puede ser obra de alguno de sus lectores más críticos con su trabajo, el cual habría traspasado claramente la frontera de la trastada para entrar en zonas más delicadas y menos tolerables. Jubbal tiene ahora por delante la tarea de limpiar su nombre. Una acción deplorable que no ha está dejando indiferente a nadie, tanto dentro, como fuera de nuestro sector.

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