Cómo será el tamaño del mapa de The Legend of Zelda: Breath of the Wild 2

El regreso a Hyrule de The Legend of Zelda: Breath of the Wild 2 puede ser diferente a lo esperado.

A día de hoy esperamos que Nintendo confirme el nombre definitivo y la fecha de lanzamiento de The Legend of Zelda: Breath of the Wild 2. No obstante, su primer tráiler publicado en el E3 2019 ya es suficiente para poder teorizar sobre importantes aspectos del juego. Uno de ellos es el mapa, que se mostró brevemente en dicho tráiler y ya nos dejó intuir importantes detalles sobre su tamaño y contenido.

Tal y como anticipó Eiji Aonuma, este Zelda será un juego más continuista, pues el productor admitió: «si queríamos crear una continuación era porque quería volver a visitar Hyrule y usar ese mundo nuevamente, al tiempo que incorporaba una nueva jugabilidad y una nueva historia«. De esta manera, es evidente que el mapa de la secuela será el mismo que conocimos en Breath of the Wild, aunque presentará cambios importantes.

El mapa de Hyrule en Zelda: Breath of the Wild 2

La secuela que llegará de manera exclusiva a Nintendo Switch apunta haber eliminado los Santuarios y las Torres Sheikah. De esta manera, el mapa de Hyrule presentaría importante cambios, pudiendo sustituir los santuarios por las míticas mazmorras que caracterizan la saga; y las Torres Sheikah por otro tipo de localización que sirva de punto de control. Al fin y al cabo, la nueva aventura de Link y Zelda, que podría ser un personaje jugable, presentará cambios llamativos en su mapa, que deben aparecer de manera obligatoria para dar variedad a un mundo bastante extenso para un solo juego…

Si The Legend of Zelda: Breath of the Wild 2 presenta el mismo Hyrule con un mapa del mismo tamaño que el de su predecesor no estaríamos ante algo que sucede por primera vez. En los últimos años hemos podido ver cómo A Link Between Worlds rescató el mapa de A Link to the Past, mientras que Majora’s Mask reutilizó bastante materiales de Ocarina of Time más allá del motor gráfico o modelados. Al fin y al cabo no se trata de una idea descabellada, el que fuera juego del año 2017 tiene bastante potencial como para volver a sorprender con una nueva aventura con novedades jugables y cambios en su mundo reciclado.

La idea de desarrollar la secuela de Breath of the Wild surgió cuando se trabajó en el primer DLC del juego original. Aonuma explicó que «este era un modo maravilloso de añadir contenido» pero «añadir modificaciones técnicas a un DLC consiste en insertar enormes modificaciones de datos a un título ya existente«. Así descubrieron que «un DLC no era suficiente, una secuela encajaría mejor«. De esta manera, con un Hyrule que apunta a tener el mismo tamaño pero contando con novedades en diferentes localizaciones, el productor de la saga anticipó que este mapa contaría con «las cosas que se pueden cambiar o mejorar o simplemente pulir«.

Ruben Lopez

Custodio de la luz y amante de los videojuegos en general. Seriéfilo unos días y cinéfilo otros. Apasionado por los libros de Stephen King y colchonero desde bien pequeño.
Cerrar