Metal Gear: Repasamos sus mejores momentos por su 30 aniversario

Metal Gear: Repasamos sus mejores momentos por su 30 aniversario

La fecha, 7 de julio de 1987. La plataforma, MSX2. El videojuego, Metal Gear. Hoy hace exactamente 30 años que dio comienzo una de la sagas de ocio electrónico más populares de todos los tiempos. Hablamos de la obra cumbre de Hideo Kojima, Metal Gear Solid, que pronto dejó de ser simplemente un título revolucionario dentro del sigilo y se convirtió en un fenómeno de masas para los amantes de las buenas historias.

En 2015 despedíamos a la franquicia con The Phantom Pain y aunque todavía hay proyectos de la saga en marcha (Metal Gear Survive) todos sabemos que sin Kojima no volverá a ser lo mismo. Es por ello que hoy, para festejar este trigésimo aniversario, queremos rendir homenaje a Metal Gear Solid repasando los que, a nuestro juicio, son los mejores momentos que ha dado la serie a lo largo de su dilatada trayectoria.

La batalla contra Psycho Mantis

Si este no es el jefe más memorable de la historia de los videojuegos cerca estará. Psycho Mantis es uno de los grandes logros de Hideo Kojima. El personaje debía torturarnos mentalmente y vaya si lo hizo. No podíamos dañarle y en una rotura bestial de la cuarta pared la respuesta al enigma estaba en nuestro propio salón. Debíamos cambiar el mando de puerto en la consola para que Mantis dejara de prever nuestros movimientos.

Derrotar a The End

Muchas batallas contra jefes de Metal Gear han sido desafiantes, pero pocas como la de The End en Metal Gear Solid 3: Snake Eater. Allí no solo debíamos rastrear la zona para descubrir el paradero del francotirador, sino que debíamos andar con cuidado para que no nos cogiera por sorpresa y nos mandara al hospital de un solo disparo. Una de las peleas más tensas y retantes que hayamos tenido el placer de jugar en nuestra vida.

La escalera interminable

Precisamente después de ese magnífico enfrentamiento llegaba un momento muy extraño en los videojuegos. El ocio electrónico siempre quiere mantenernos en alerta, pero Kojima decidió darnos un tiempo para la reflexión con la escena de la escalera. Durante dos minutos estaríamos subiendo una escalera escuchando el tema Snake Eater en su versión solo vocal. Un momento para la paz y para pensar en cómo está mentalmente Snake tras esa batalla.

The Boss

No salimos de Metal Gear Solid 3, pues para muchos es el mejor videojuego de la saga. La pelea final contra The Boss, la mentora de Naked Snake, no solo era emotiva y preciosista, sino que era la antesala de uno de los mejores finales que hayamos visto jamás. En aquel final Snake se convertía finalmente en Big Boss y descubría la verdad sobre las acciones de The Boss y por qué tuvo que sacrificarse por su país.

El regreso a Shadow Moses

Shadow Moses es, sin ningún género de dudas, la localización más representativa y querida de la saga Metal Gear, de modo que hacernos regresar en Metal Gear Solid 4 fue sencillamente conmovedor. Daba igual los peligros que nos aguardaran, pues poder escuchar de nuevo The Best is Yet to Come mientras vemos a un deteriorado Solid Snake volver a una de sus misiones más importantes es de lo más emotivo.

La pelea contra Liquid Ocelot

Tras la tensa e incluso asfixiante escena del microondas gigante de Old Snake en Guns of the Patriots tocaba hacer frente a una de las batallas más increíbles de la saga. Liquid Ocelot era el rival y, una vez más, la música jugaba un papel vital. Durante nuestro enfrentamiento rememorábamos los temas principales de los juegos anteriores, por lo que más que una pelea final parecía un homenaje, una despedida, un adiós.

El epílogo de Guns of the Patriots

La pelea contra Liquid no era todo lo bueno que le quedaba por ofrecer a Metal Gear Solid 4. Nunca supimos cuánto le quedaba de vida a Old Snake, pero sí pudo reencontrarse una última vez con Big Boss, su padre. Olvidar las rencillas del pasado y disfrutar de un último momento fue demasiado para nosotros. Una escena inolvidable e inevitablemente lacrimógena. Una final colosal para una franquicia maravillosa.

El prólogo de The Phantom Pain

No nos referimos al decepcionante (aunque fundamental) Ground Zeroes, sino al comienzo en el hospital del último videojuego canónico de la saga Metal Gear. Big Boss despertaba de un largo coma dándose cuenta de que había perdido un brazo en los acontecimientos de Mother Base, pero pronto eso daría igual y estaría siendo nuevamente atacado. La huída del hospital se ha convertido en poco tiempo en uno de los grandes momentos de la historia de la saga.

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