Metro: Last Light se desarrolló bajo unas condiciones lamentables, según Jason Rubin

Todavía con el regustillo de Metro Last Light en la boca, del que podéis leer nuestro análisis en AlfaBetaJuega en este enlace, no queremos dejar de lado a esta aventura oscura y postapocalíptica.

Os vamos a contar dos cosas, para que comparéis. Por un lado, hemos encontrado un vídeo de más de 20 minutos que además de ahondar en el proceso de desarrollo de la segunda entrega de Metro, nos muestra las oficinas de 4A Games.

Si lo véis, podréis valorar si la historia que cuenta Jason Rubin, ex-presidente de la quebrada THQ, en GamesIndustry es cierta o no. Según Rubin:

“El presupuesto de Metro: Last Light es menos de lo que algunos de nuestros competidores gastan en cinemáticas, un 10% del presupuesto de nuestros grandes competidores”, declaró Rubin. “Si 4A Games hubiera contado con un presupuesto competitivo en un entorno más sano, no hubieran malgastado un año buscando requisitos de locura de los productores originales de THQ para encajar también multijugador cooperativo en ese ridículo presupuesto. Si además de todo ello no hubieran tenido que lidiar con la transición a una nueva distribuidora pocos meses antes de terminar el juego, ¿qué podrían haber creado?”.

El ejecutivo también da detalles sobre un entorno de trabajo nefasto, en el que se vio obligado a utilizar “las sillasplegables de boda” para sentarse y trabajar “literalmente codo a codo en mesas de juego” lo que se asemejaba más “cafetería de la escuela primaria lleno de gente” que a un respetado estudio de desarrolladores trabajando duro por sacar a la luz un nuevo título.

La verdad es que tal y como comentó Jason Rubin, es una pena que se den estas condiciones, ya que el procedimiento inadecuado puede repercutir en un resultado final que aun siendo bueno, podría haber sido mejor.

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