Microsoft da una sorpresa a un niño que vendió su Xbox con fines solidarios

Microsoft da una sorpresa a un niño que vendió su Xbox con fines solidarios

Una historia de las que siempre nos devuelven la fe en el ser humano. El jovencísimo Mikah Fry, de 9 años, decidió vender su vieja Xbox para comprar mantas que regalar a las personas necesitadas. Su sentido de la solidaridad ha emocionado a todos los que le rodean e incluso a la propia Microsoft, que ha decidido regalarle una Xbox One S Minecraft Edition como recompensa a su espíritu solidario.

Fry, aunque tremendamente joven, sabe lo que es llevar una vida llena de dificultades. En su más tierna infancia, él y su familia tuvieron que vivir en refugios de emergencia por problemas con su vivienda. Debido a eso, varios años más tarde y por fin con una situación estable, ha decidido actuar para ayudar a quienes están pasando por lo mismo que él hace tiempo.

«Sabía lo que es tener una manta por la noche y tener que devolverla al refugio, por eso, lo primero que quería hacer era darles una manta que pudieran conservar», explica Terry Brant, abuela del protagonista de esta historia. Mikah vendió su Xbox para comprar 60 mantas para repartir en el refugio donde una vez estuvo. Como cuentan en Comic Book, el acto que llevó a cabo no tardó en saltar a los titulares y, de ahí, a los oídos de una Microsoft que no ha tardado en ponerse en contacto con la familia. «Cuando llamaron y me contaron lo que iban a hacer, comencé a llorar, no me lo podía creer», comenta Brant.

Lo que la compañía había planeado era simple. Alguien con tal nivel de empatía y solidaridad merecía una recompensa, así que decidieron preparar una sorpresa en una tienda cercana. Llevado por su familia y los empleados del lugar, Mikah accedió al lugar y se topó con un Papá Noel que le dio dos bolsas llenas de regalos entre los que se encontraba una flamante Xbox One S Minecraft Edition.

Una bonita historia que acaba con un bonito final. Las vivencias del pequeño Fry y su gesto sirven de gran lección y marcan otro capítulo más sobre cómo la solidaridad y los videojuegos pueden ir de la mano.

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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