Misiones de videojuegos de las que estamos hartos

Misiones de videojuegos de las que estamos hartos

Los videojuegos de rol y las aventuras de mundo abierto se caracterizan por ofrecer al usuario una experiencia mucho más amplia más allá de la historia principal. Los desarrolladores ponen a nuestra disposición decenas de misiones secundarias y recados cuyo cumplimiento es opcional pero que nos ayuda a conseguir experiencia, dinero recursos o sencillamente nos ofrece más información sobre el mundo del juego.

Es por ello que siempre queremos que los juegos tengan misiones secundarias interesantes y que no resulten tediosas. No siempre se consigue, claro está, y es por ello que hoy queremos acercarte un listado de tipos de misiones secundarias que estamos hartos de ver y que querríamos ver erradicadas (o reducidas a la mínima expresión) cuanto antes. ¿Cuáles son las que menos te gustan a ti?

Ve allí y busca esto

Somos el héroe de la historia, un personaje con cualidades por encima de la media y malgastan nuestro potencial diciéndonos que vayamos a recoger flores o que nos desplacemos hasta la otra punta del mapa para coger la espada que un tipo se dejó olvidada en una cueva. Por favor, dejad de mandarnos a recoger cosas sin importancia cuando nuestra verdadera misión es salvar al mundo.

Trabajo honrado

Para comenzar nuestras aventuras o como descanso antes de la recta final, en muchas ocasiones se nos ha obligado a hacer trabajos de la vida real, como cargar cajas en un almacén o dirigir una manada de vacas. Una vez está bien e incluso puede ser divertido, pero hacerlo en varias ocasiones en un mismo videojuego empieza a cansarnos, así que lo mejor sería no abusar de este tipo de misiones.

Créame esto

De los creadores de “búscame esto” llegó “créame esto”. Y es que hay otro tipo de misiones, generalmente relacionadas con lo de buscar algo en un lugar concreto, en el que se nos obliga a craftear algún objeto en particular. Para ello deberemos rastrear todo el mapa en busca de los ingredientes necesarios, pero el juego no nos dirá dónde localizarlos. Un poco de piedad con el jugador, por favor.

Se acerca una horda

Parecía que habíamos acabado con todos los enemigos, pero no era así. De repente se nos dice que preparemos una defensa porque una horda está a punto de llegar. Y más vale que lo hagas a conciencia, pues no solo tendrás una oleada de enemigos. Los malos parecen haberse organizado a propósito viniendo cada vez en grupos mayores y con amenazas mucho más poderosas. Qué hastío.

Misiones de escolta

Me parece que en este tipo de misiones todos coincidimos: las odiamos. No hay nada peor que tener que escoltar a un aliado a un determinado lugar y tener que estar preocupados por su salud y por su terrible inteligencia artificial. Nuestro escoltado se mueve torpemente y no hace nada a derechas, pero el marrón nos lo comemos nosotros. Si muere, otra vez a empezar.

Persecuciones infinitas

Ya sea a pie o en coche, las misiones de persecución no pueden ser las principales en un videojuego, pues acaban siendo muy aburridas. Perseguir a alguien sin que se percate de nuestra presencia, a una velocidad ridículamente baja y encima que la fase dure varios minutos es la peor idea que se puede tener. Sigo intentando encontrar algo de divertido en estas misiones, pero no se me ocurre absolutamente nada.

Te echo una carrera

Cerramos con uno de los tipos de misión más incongruentes que conozco. ¿De verdad un juego de rol o una aventura de mundo abierto necesita carreritas? Que en un momento dado un NPC nos diga que nos echa un carrera hasta tal punto puede entenderse, pero eso de tener que hacer recorridos en el menor tiempo posible para superar una marca carece de sentido.

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