Misiones de videojuegos que son realmente odiosas

Decir que los juegos son ahora mucho más completos y complejos que antaño es decir una obviedad como un castillo, pero siempre es importante señalarlo. A medida que las tecnologías han avanzado, creativos y desarrolladores han podido disparar sus posibilidades y dar vida a creaciones de todo tipo, con una profundidad jugable que no hace más que crecer con el paso del tiempo y, consecuentemente, ofrecernos propuestas cada vez más interesante.

Sin embargo, en ocasiones, para ganar algo más con lo que «rellenar» el conjunto se acude a ciertos mecanismos que más que sumar, restan al juego en cuestión. Es una práctica que se da sobre todo en títulos de mundo abierto o incluso en grandes juegos de rol, pero que todos seguramente estéis vislumbrando a medida que lo contamos. Y es que gracias a este afán por añadir, se han creado también misiones de videojuegos que son realmente odiosas.

No hablamos de ejemplos concretos, sino de objetivos que se han visto en infinidad de producciones y cuya finalidad, más que divertir, es la de meterte el dedo en el ojo mientras intentas avanzar. Tareas como hacer unos recados para alguien que acabas de conocer o escoltar a una persona que es totalmente inútil, tareas que te hacen querer dejar la partida y dedicarte a algo mucho más productivo. Hoy, vamos a hablaros de ellas.

 

Paga

¿Quieres que te deje pasar? Pues entonces has de pagarme 3.000 monedas de oro. Esta práctica es algo bastante habitual en varios juegos, sobre todo en RPGs o títulos de mundo abierto. Además de ser algo bastante simplón, a veces reunir las monedas para poder pagar a ese individuo que te bloquea puede ser un auténtico tostón. Mata enemigos, busca aquí o allá y rasca donde puedas para ahorrar y, luego, perder todos tus ahorros.

 

Sigue a este personaje

Otro tipo de misiones que acaban siendo un aburrimiento hasta el punto de ser desquiciante. Cuántas veces nos habremos topado con el típico objetivo de seguir a un personaje que va a paso de tortuga y que, para colmo, se para cuando te alejas. Si no había suficiente con tener que amoldarse a este ritmo de caracol, encima se pone exigente si tienes prisa o decides despistarte un poco por el camino. Santa paciencia…

 

Protege a ese inútil

Las misiones de escolta son de lo peorcito que puedes echarte a la cara porque, en la mayoría de ocasiones, te hacen proteger a alguien que es un absoluto pelele y además tiene cierta pasión por lanzarse a lugares repletos de enemigos armados hasta los dientes. Tienes que armarte de paciencia de nuevo y afilar al máximo tus habilidades, porque has de pelear para que permanezca con vida y en el mejor estado posible.

 

Cuélate de forma sigilosa

Has estado dándolo todo para arrasar con todos tus enemigos, has liberado dosis y dosis de adrenalinas regando el suelo con la sangre de tus rivales, pero ahora quieren que pises el pedal de freno y te detengas en seco para sacar a relucir tu sigilo. Hay juegos en los que es entendible y, de hecho, es la premisa principal; pero otros se han empeñado en que, a pesar de estar cargados de acción hasta las trancas, haya que romper el ritmo por completo para cambiar de aire totalmente.

 

Habla con aquel, habla conmigo, habla con aquel…

Normalmente te encuentras este tipo de misiones como algo secundario, pero no dejan de ser un completo hastío. Hacer del niño del anuncio de Coca-Cola e ir de un lado a otro hablando y hablando y hablando es desesperante hasta decir basta, sobre todo cuando es entre dos personas que no hacen más que contradecirse la una a la otra. Guarda el arma, vaquero, porque esta vez solo te traerá problemas a pesar de que desees desenfundarla.

 

Hazme unos recados

No hay nada que curta más tu espíritu guerrero que ir a recoger unas cebollas para un campesino. Ser un as de la magia y el combate con espadas o incluso con las armas de fuego es algo que solo puede ir a más si haces de recadero para cualquier transeúnte, o al menos eso es lo que muchos desarrolladores consideran oportuno (incluso para príncipes). Las misiones de hacer recados son algo que lleva años poblando juegos, sobre todo los de mundo abierto, y son algo que también lleva años provocando bostezos.

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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