Momentos de videojuegos tan tristes que recordarás de por vida

Momentos de videojuegos tan tristes que recordarás de por vida

Atención, este artículo contiene SPOILERS de varios juegos.

Existe una prueba concluyente para determinar que los videojuegos han madurado hasta llegar a la altura de otras industrias culturales con mayor recorrido histórico. Nos estamos refiriendo a los argumentos trabajados y a historias que hasta hace tan solo un par de décadas eran impensables. Ahora los videojuegos no solo nos divierten y nos ayudan a relajarnos, sino que también consiguen emocionarnos en algunos momentos.

De ello precisamente es de lo que queremos hablarte en el día de hoy, pues lo que encontrarás en la lista que te dejamos a continuación es una selección de momentos de videojuegos increíblemente tristes. Tan tristes que probablemente te harán llorar y, de hecho, se quedarán grabados a fuego en tu memoria de por vida. Sin más dilación te dejamos con nuestras propuestas y te invitamos a que nos comentes las tuyas propias.

Prólogo (The Last of Us)

La obra maestra de Naughty Dog necesitaba un comienzo a la altura para ponernos en situación de lo que íbamos a vivir. Y vaya si lo hizo. Joel y su hija Sarah huían como podían del caos que se estaba produciendo en la ciudad solo para ver cómo un militar acababa con la vida de la pequeña, que perecía en brazos de Joel. Ello cambió la mentalidad y el carácter del protagonista de The Last of Us… hasta que conoció a Ellie.

El reencuentro (The Witcher 3: Wild Hunt)

Este es el único momento que no es triste, sino emotivo. Sin embargo su presencia era obligada. Que Geralt pudiera reencontrarse con Ciri era maravilloso para los fans de los juegos de CD Projekt, pero era indescriptible para los lectores de los libros. El brujo y la bruja de los cabellos cenicientos tuvieron una historia complicada, llena de separaciones forzosas. El reencuentro en The Witcher 3: Wild Hunt fue todo lo que esperábamos.

El sacrificio (Gears of War 3)

La vida de Dom no fue nada fácil en la saga Gears of War. En la segunda entrega tenía que sostener con sus propias manos el cadáver de su esposa Maria, mientras que en la tercera daba su vida para salvar a Marcus y a los suyos. La explosión premeditada de Dominic Santiago fue uno de los sacrificios más bellos que hemos visto en un videojuego, a lo que hay que sumar la perfecta adición de la canción Mad World

Mordin Solus (Mass Effect 3)

Antes hablábamos de un sacrificio y tenemos que volver a hacerlo. Mass Effect 3 quería cerrar todas las tramas abiertas y una de ellas era la de la genofagia, la enfermedad que impedía que los krogan procrearan normalmente. Mordin Solus, quien en su día ayudó a crear la enfermedad, se sacrificaba ahora para erradicarla, todo para que los krogan apoyaran a Shepard y pudiera tener una oportunidad de acabar con los segadores.

El final (The Walking Dead – Temporada 1)

Hay muchos momentos tristes en la primera temporada del The Walking Dead de Telltale Games, pero siempre debemos quedarnos con el mismo. El final del videojuego de la compañía californiana nos mostraba a un Lee Everett a punto de convertirse en zombi y a una pequeña Clementine con la papeleta de matarlo para acabar con su sufrimiento o de no matarlo para no quedarse traumatizada siendo tan joven.

El pasado alternativo (Life is Strange)

No cabe duda de que el final de Life is Strange es de lágrima viva, pero en esta ocasión hemos decidido quedarnos con el final del episodio tres, en el que Max se transporta a un pasado alternativo en el que el padre de Chloe está vivo. Lo triste es que cuando llegamos a casa de Price nos damos cuenta de que en esta realidad ella quedaba paralítica y viviendo una vida penosa que sus padres no pueden mantener económicamente.

El castigo (Valiant Hearts: The Great War)

Todo en Valiant Hearts irradiaba tristeza. No podía ser de otro modo, pues Ubisoft se propuso retratar la Primera Guerra Mundial de la forma más realista y cruda posible. Pese a haber momentos de alegría y diversión, el final nos devolvía a la realidad. Emile era castigado por un crimen que él no quiso cometer y era ejecutado mientras relataba su historia, una carta de despedida que ni siquiera él sabía si llegaría a su destino.

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