Moralidad y videojuegos: ¿eres bueno o malo?

Todos tenemos ciertas preferencias por un tipo de videojuegos u otros,  y elegimos cuales son para nosotros según muchas características: si son de rol, si son shooters, si tienen modo multijugador o no…

En este reportaje vamos a analizar una de esas características que hacen que un juego pase de “normalito” a “sensacional” para muchos jugones y es ni más ni menos, que la capacidad de decidir qué vas a hacer a continuación. Tomar decisiones, que repercutan de algún modo en la historia y forjen el carácter y el destino de tu personaje es sin lugar a dudas uno de los puntos más importantes que un videojuego puede tener, fundamental para la rejugabilidad y para hacer que la experiencia sea inigualable.

Vamos a recopilar algunos de los juegos más importantes en este sentido, o que cumplen en mayor medida esta premisa: que tú seas el responsable de lo que ocurre en tu partida, para bien o para mal.

Bioshock

Nuestra aventura por Rapture es sin duda uno de los mejores ejemplos de hasta qué punto las decisiones que tomemos pueden alterar el curso de la partida. El sistema de personajes vive en un determinado equilibrio, y todos los personajes que aparecen tienen una historia tras de ellos. Podemos ejercer de simples espectadores, o meternos en algún que otro problema interviniendo, tanto si nuestra intención es buena como si no.

Tema aparte es la relación entre los Big Daddy y las Little Sister, ya que cada vez que acabemos con uno de los Sr. Pompas tendremos que enfrentarnos a la decisión de qué hacer con la pequeña. ¿La salvamos de su dependencia pese al alto coste que esto representa o la cosechamos? Esto tendrá reacciones al instante, pero también será un puntito más que se añadir a una lista de Piedad/Crueldad y que terminará ofreciéndonos diferentes finales según como hayamos actuado.

 

Dante’s Inferno

La arriesgada y sangrienta apuesta de Visceral Games, Dante’s Inferno, llamó mucho la atención por estar basada en La Divina Comedia, pero pecó de cierta falta de originalidad en su género. El juego es pura y provocativa acción, pero también tiene un componente que lo hace muy interesante: la capacidad de decidir si serás bueno o malo en la búsqueda de tu amada, tras derrotar a la misma Muerte y adquirir sus poderes. Para ello tendrás que elegir entre dos opciones al acabar con tus enemigos: Redención o Castigo. Cosechar almas puede ser muy entretenido, pero, ¿no merecemos todos otra oportunidad?

 

 

Dragon Age: Origins

El primer juego de la saga Dragon Age fue llamado por muchos “heredero de Baldur’s Gate”, y muy desencaminados no iban. En un mundo realmente amplio, con 120 horas de juego, cada decisión en Dragon Age: Origins cuenta y tiene su repercusión no solo en el final o en la historia, si no también en tu carácter y en tu relación con los miembros de tu equipo. Como suena, tendrás que cuidar todas tus decisiones, porque no solo afectarán a todo el guion, si no que podrían molestar a alguno de tus compañeros y concluir en un desagradable final. Un delicado equilibrio donde el control del juego es totalmente tuyo, y con sus seis orígenes diferentes más todas las decisiones, más todas las misiones, las diferentes opciones de romance, etc, hacen de Dragon Age: Origins una auténtica aventura personalizable, y seguramente no consigas encontrar a nadie que haya realizado una partida igual a la tuya.

Si te gusta el juego, la rejugabilidad está asegurada con este título, que siempre se te hace nuevo.

 

Infamous

En Infamous la línea que separa la virtud de la maldad es más gruesa de lo que podemos encontrar en otros títulos. Puedes decidir si Cole será bueno o será malo mientras haces cabriolas por la ciudad y usas tus poderes para el bien o para el mal, pero una vez lo decidas, tendrás que ir con ello hasta el final. Y cuando haya que decidir entre salvar la ciudad o destruirla, será lo que tú hayas elegido mediante lo que conocemos como Karma. Aún con eso, este título muy inspirado en los superhéroes de Marvel tiene un puesto muy merecido en este reportaje, y es que pocas veces ser el malo puede ser tan divertido.

 

 

Fable

La saga Fable tiene esa habilidad que poseen algunos títulos de no ser capaz de dejar a nadie indiferente. Un mundo abierto, con múltiples misiones y decisiones que tomar para personalizar al máximo tu partida, pero alejándose de varios tópicos roleros, de modo que se crea una aventura que o te gusta mucho, o no te gusta nada. Pese a ello, en Fable podemos hacer una cantidad de cosas inmensa, desde plantar un árbol a ponernos musculosos, adelgazar, elegir un corte de pelo, combatir a todo bicho viviente que nos encontremos con un arma o cuerpo a cuerpo, etc. Una variedad de cosas excepcionalmente grande, pero totalmente “a la carta”, donde invertir muchas horas de diversión.

Fahrenheit

Este juego de David Cage (Heavy Rain, Beyond: Two Souls) fue un exitazo tanto para la crítica como para el público, cuando apareció en Xbox, PC y PS2 allá por el 2005. Se habló de él como la “primera película interactiva”, título muy bien merecido como sabréis si habéis jugado los títulos de Quantic Dream.  Sin embargo, lo que de verdad le hace singular es la cantidad de posibilidades que arroja su guion. Desde la primera escena de este thriller paranormal tendremos que decidir con cuidado cual va a ser nuestro siguiente paso, puesto que ello definirá el como nos vean los investigadores (ya que somos sospechosos de un crimen) y qué pistas encontraremos para seguir nuestra aventura en busca del auténtico criminal.

 

 

Mass Effect

Al igual que en Dragon Age, Bioware ha tenido especial cuidado en hacer que en Mass Effect, una saga que mezcla shooter con rol, haya un buen número de decisiones que tomar, muchas de ellas bastante difíciles y dolorosas que afectarán no sólo a la trama del juego, sino también a tu propio personaje. Estas decisiones, además, se importarán de juego en juego, de modo que lo que decidiste en la primera entrega se reflejará en la segunda, y eso unido a las decisiones que tomaste en la segunda, estarán presentes en la tercera.

Tus elecciones te darán puntos de Paragon o de Renegado, que inclinarán a tu Shepard desde el principio hasta un determinado final, unas nuevas opciones de conversación, el como te trate tu equipo y bonificaciones en distintas habilidades. Además, para que no te olvides de ello, incluso se reflejará en cicatrices en tu cara cuanto más cruel seas (a partir de Mass Effect 2).

 

The Witcher

En esta saga de videojuegos basados en las aventuras de Geralt de Rivia, un brujo que se dedica a cazar monstruos a sueldo, será realmente importante el cómo afrontemos las conversaciones con el resto de los personajes. Los diálogos son muy ramificados, y las consecuencias de una respuesta amable distarán bastante de las de una impertinente. Tanto el primer título como el segundo, Assassin of Kings, han sido muy alabados por la crítica, en especial el segundo por revisionar varios aspectos del primero que llegaban a chocar, como el sistema de combate, pero manteniendo la esencia de The Witcher: un magnífico guión con una base literaria muy sólida, en el que el cómo decidas hacer las cosas importa, puesto que determinará lo que ocurra después, y en bastantes ocasiones, cuando no te lo esperes.

 

Dishonored

Para terminar, no perdemos de vista el próximo título de Bethesda, a muy pocas semanas de su lanzamiento, y que ya ha levantado una gran expectación. En palabras de sus desarrolladores, ya sabemos que tendrá tres finales diferentes, basándose en lo que hagamos durante la partida, que promete estar llena de decisiones morales. Harvey Smith, su director, ya nos adelantó además que seremos perfectamente capaces de terminar el juego sin la necesidad de matar a nadie (o por supuesto, matando a todo lo que se mueva), por lo cual, la decisión de como será la personalidad de Corvo (el protagonista) será totalmente elección del jugador. La rejugabilidad parece asegurada en un título que no quiere dejar a nadie indiferente.

 

En definitiva, la existencia de juegazos como estos es por muchos aspectos, un soplo de aire fresco para los jugadores, por tener ese componente que dice “no sólo estoy viendo una historia, estoy creando mi propia historia”.  Además, todos tenemos distintos modos de jugar, o la curiosidad de como será jugar de un modo diferente.

¿Qué preferís vosotros? ¿Ser los malos o ser los buenos?

Claudia García, colaboradora de AlfaBetaJuega

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