Neimhaim, Los Hijos de la Nieve y la Tormenta, un mundo de fantasía ideal para videojuegos

La primera edición de «Rodando Páginas, los libros van a las pantallas» está a punto de llegar a su punto culminante. El próximo 1 de marzo, en la Casa del Lector de Madrid, grandes obras escritas y dibujadas elegidas por el jurado se presentarán ante productores audiovisuales para dar forma a proyectos que den el salto a nuestra pantalla. De todas ellas, hoy, en AlfaBetaJuega, queremos recomendar Neimhaim.

Escrita por Aránzazu Serrano, «Neimhaim, los hijos de la nieve y la tormenta» nos transporta a «un mundo de fantasía épica con ambientación nórdica, enriquecido con la fuerza de los mitos vikingos y el misterio de la cultura celta». Un niño y una niña, nacidos tras un año de gestación, están destinados a reinar sobre Neimhaim formando matrimonio. Ella, Ailsa, perteneciente el guerrero pueblo de Kranyal, y él, Saghan, de los pacíficos Djendel, tienen un futuro mucho más importante y desconocido: traer de vuelta a la perdida estirpe de los Antiguos.

Sin embargo, una tercera entidad entra en juego, Nordkinn, un ser inmortal que está hurdiendo una venganza con la que imponerse al resto de razas. Sus intereses y el vínculo nacido entre los dos protagonistas, además de su marcado destino, dan forma a una saga de literatura fantástica que trae reminiscencias a otras producciones como Juego de Tronos o incluso Vikingos.

Los fans de ambas series pueden encontrar en Neimhaim un buen referente al que echar un vistazo para sumergirse en un mundo frío y repleto de leyendas vivas. Además de un universo que bien podría construir un videojuego. Ahora, que se encuentra entre los finalistas de Rodando Páginas, las probabilidades son más altas que nunca de ver esta idea hecha realidad. Con algo de suerte, puede que en unos meses podamos hablar de una novela española que da el salto a los mandos.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.
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