NieR: Automata y su maravillosa mezcla de géneros

El año 2017 ha comenzado por todo lo alto y los amantes de los videojuegos lo estamos disfrutando sin importar a qué plataforma pertenezca cada título. En menos de tres meses hemos podido gozar con Resident Evil 7, Nioh, Horizon: Zero Dawn o The Legend of Zelda: Breath of the Wild. Y esto es solo el principio, pues obras de la talla de Mass Effect: Andromeda o Red Dead Redemption 2 aguardan.

Sin embargo, otros juegos que llegan como tapados van a dar la sorpresa, os lo aseguramos. El que tenemos hoy entre manos es NieR: Automata, el nuevo videojuego de Platinum Games del que ya han salido los análisis de medios profesionales. La recepción ha sido maravillosa y, de hecho, te invitamos a que eches un vistazo al nuestro. Y es que al título dirigido por Yoko Taro lo define una palabra: especial.

Es especial por muchos motivos, pero creemos que si en algo destaca especialmente NieR: Automata (además de en una historia absorbente, un apartado artístico delicioso y una banda sonora inolvidable) es su inconfundible mezcla de géneros. Cualquiera que conozca la franquicia NieR y haya visto vídeos e imágenes del título de Platinum dirá que es un J-RPG. No se equivocará, pero es como si Platinum hubiera cogido un poco de todo lo que ha hecho hasta ahora y hubiera conformado una mezcla explosiva en NieR: Automata. El resultado es una maravillosa propuesta inclasificable.

Sí, el videojuego distribuido por Square Enix podría enmarcarse principalmente en el género de rol oriental, con unas características comunes a otras obras del sector. Hablamos de misiones principales y secundarias, ganancia de experiencia al combatir a enemigos, subida de niveles, enemigos con diferentes habilidades y poder y una profunda relación con el mundo del juego en el que debemos interactuar con otros NPCs (o personaje no jugables) y aceptar o declinar misiones.

Además de todo ello, NieR: Automata se mueve en un terreno cada vez más frecuente en los videojuegos de rol: los mundos abiertos. En la obra de Platinum controlamos a 2B, una androide de combate de creación humana cuya misión es acabar con las máquinas que han invadido la Tierra para devolverle el control a una humanidad relegada a la Luna. La temática de este mundo abierto es la tan manida del postapocalipsis, pero lo hace de un modo tan diferente y especial que parecerá que estamos ante algo completamente nuevo.

Pero claro, un J-RPG de mundo abierto no sería tal sin grandes dosis de acción. No te apures, pues combatir será lo que hagamos más a menudo en NieR: Automata con nuestra androide de combate. No se trata de una fórmula de combate clásica de los juegos de rol, sino que se nos sumerge en un sistema hack and slash. Para dominar los fundamentos de esta fórmula deberemos coordinar las diferentes formas de atacar, elaborar combos y esquivar en el momento preciso. Todo ello portando gigantescas armas de filo y con un robot a nuestra disposición capaz de disparar.

Podremos mezclar saltos, golpes, cortes, esquives, ráfagas de disparos y mucho más para deshacernos de las ingentes hordas de enemigos que en ocasiones nos rodearán. Pero decíamos que NieR: Automata era un videojuego muy especial y no lo decíamos por cualquier cosa. Una de las mayores grandezas de la obra de Yoko Taro es su brillante dirección. En ocasiones se nos “obliga” a jugar toda una secuencia de acción con una novedosa perspectiva cenital.

Lo mejor de todo es cuando Taro decide romper la cuarta pared y acabar con todas las convenciones establecidas y aceptadas por los jugadores de los títulos hack and slash. En algunas peleas concretas deberemos situarnos en un marco completamente distinto. Y es que la cámara se bloqueará de tal forma que estaremos combatiendo como si de un videojuego de lucha en dos dimensiones se tratase. En efecto, nuestra querida 2B parecerá convertirse, por un momento, en el mismísimo Ryu de Street Fighter para luchar con solo tres variables: movernos lateralmente, atacar y saltar para esquivar.

Se trata de uno de los puntos más espectaculares y que más alegrías dará al jugador de NieR: Automata, pero el videojuego de Platinum Games todavía esconde más cosas. En lo que respecta a la acción, en otras fases del juego 2B insertará su cuerpo dentro de un enorme meca que utilizará para derribar a los enemigos más peligrosos. Estas fases nos sitúan en una nueva forma de jugar y entender el título. Y es que, por momentos, creeremos estar en un videojuego del género shoot’em up de corte clásico. Estas secciones son tan sorprendentes como endiabladamente divertidas.

Dejando la acción a un lado, el mundo abierto de NieR: Automata no es especialmente denso en cuanto a elementos que encontrar, aunque sí hallaremos enemigos, animales, NPCs que nos den misiones y muchos, muchos ítems que recoger para mejorar nuestras capacidades ofensivas y defensivas. Pero para explorar ese mundo no solo iremos a ras de suelo. 2B puede ejecutar un poderoso doble salto que, además, puede combinar con un dash (o embestida) para moverse a toda velocidad en el aire. Un plataformeo introducido de forma sublime.

Haciendo el uso correcto de estas dos habilidades podremos subirnos a prácticamente cualquier azotea de edificio que divisemos en el mapeado. No parece a priori una gran revolución, pero se trata de una maravillosa forma de otorgar verticalidad al ya de por sí interesante mundo del Automata, que querremos explorar de cabo a rabo.

Cada vez queda menos para que NieR: Automata esté entre nosotros (el 10 de marzo saldrá en PlayStation 4, mientras que los jugadores de PC deberán esperar hasta el próximo 17 del mismo mes) y te aseguramos que esta mezcla de géneros no solo hace del videojuego una obra inclasificable, sino que conseguirá darte un subidón de adrenalina cada pocos minutos, algo que no muchos juegos son capaces de conseguir.

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