Nintendo despide a una empleada, víctima de una campaña de acoso

Nintendo despide a una empleada, víctima de una campaña de acoso

Puedes abrir Twitter a cualquier hora del día y seguramente te encontrarás con alguien que está en el punto de mira por algo, da igual lo que sea. En el caso de Alison Rapp, hasta hace poco empleada de Nintendo, era por la localización de juegos como Xenoblade Chronicles X o Fire Emblem Fates. A Rapp, feminista reconocida, se le acusaba de aprovechar la localización occidental para modificar o eliminar elementos como una barra usada en la personalización de personajes que aumentaba o disminuía el tamaño de los senos. El fondo de esta acusación, vertida desde sectores afines al movimiento Gamergate, era que Rapp aprovechaba su posición para introducir crítica social veladamente, algo que a ojos de este grupo no debería tener cabida en los videojuegos. Tras una campaña de acoso y derribo en la que han salido a la luz detalles no muy agradables de la vida de Rapp y que incluso le han granjeado acusaciones de pedofilia, Nintendo ha optado por terminar con su relación laboral, pero no por el escándalo en sí, sino porque al parecer Alison no había sido una empleada modelo a sus ojos.

“Hoy, la decisión se ha tomado: Ya no soy una buena representante de Nintendo en la que poder confiar y mi empleo ha sido suspendido”, decía Rapp en Twitter después de que la empresa le comunicase el despido. La ex-empleada sostiene que esto ha venido por “el torbellino de controversia y acoso” al que ha sido sometida y que le ha llevado a tomar medidas de seguridad y “contactar con la policía ante cualquier actividad sospechosa”. Rapp afirma que esto viene de los detalles personales en los que los afines al Gamergate han buceado hasta sacar toda la podredumbre posible y ponerla bajo los ojos de Nintendo. Pero la compañía da otra razón.

“Alison Rapp ha sido despedida por una violación de la política interna de la empresa relacionada con haber mantenido un segundo empleo en conflicto con la cultura corporativa de Nintendo. Aunque el despido de la señorita Rapp viene tras haber sido el blanco de las críticas de determinados grupos a través de las redes sociales hace varias semanas, no hay ninguna relación”, aclaraba la corporación a Polygon. Y es que Alison Rapp se había buscado un segundo trabajo en el que se había inscrito de manera irregular bajo un nombre falso para pagarse los estudios. “Ha sido el que tuviera un segundo trabajo aunque fuera anónimo lo que ha molestado a Nintendo”, declara Rapp, que da así su punto de vista: “Este es el tema: ¿Crees honestamente que sin los ataques del Gamergate, la investigación y la revisión obsesiva de mi privacidad hubiera tenido lugar? ¿Crees que si la industria no tuviera miedo de las mujeres, de la discriminación positiva y demás, ese segundo empleo que tenía hubiera sido un problema? El grado de obsesión que se necesita para bucear en viejos tuits, encontrar direcciones, vincularme a cosas anónimas no relacionadas con videojuegos… no es normal en una industria profesional”.

Por su parte, la corporación recalca su rechazo al acoso y a la discriminación de género, y finaliza su justificación en base a la irregularidad de Rapp deseándole lo mejor: “Nintendo es una empresa comprometida con la integración y la diversidad tanto en nuestra compañía como en el grueso de la industria del videojuego, y rechazamos firmemente el acoso de cualquier individuo en base a su género, raza o creencias personales. Le deseamos suerte a la señorita Rapp en sus futuros proyectos”. ¿Crees que Alison ha sido víctima del acoso o quizá no procedió bien al buscarse ese segundo trabajo de manera anónima?

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