Nintendo: El despido de Alison Rapp sigue trayendo cola en las redes

El caso de Alison Rapp sigue trayendo cola en las redes

Si pensabas que el caso de Alison Rapp iba a parar con su despido, nada más lejos de la realidad. Seguramente recuerdes este caso, ya está bastante reciente. Nintendo despidió a la que era una de sus caras públicas en el grupo de localizaciones Treehouse después de que ésta hubiese estado en el punto de mira de un grupo de usuarios anónimos que la acusaban de intervenir las localizaciones de determinados juegos japoneses para introducir críticas sociales, así como modificar elementos del propio juego para rebajar su componente de sexualidad. Nintendo, no obstante, aclaró que la causa del despido no era esa, sino el que Rapp se hubiese buscado un segundo trabajo a espaldas suyas y con una identidad falsa. Esto supone “una violación de la política interna de la empresa”. Pues bien, Rapp está en el paro, pero sus acosadores no se detienen ahí.

Kotaku informa de que durante el pasado fin de semana, lo detractores de la ex-empleada de Nintendo han vuelto a la carga en otra campaña de desprestigio toda vez que Rapp ya ha perdido su cargo. En esta ocasión, la maniobra ha consistido en aseverar que Allison Rapp es una señorita de compañía, para lo cual se han basado en la comparación de fotos y tatuajes en una web que ofrece servicios de escorts. No se han quedado ahí, ya que uno de estos individuos anónimos afirma haber presentado una denuncia con la idea de Rapp sea investigada por las autoridades, no se sabe muy bien por qué. Y más allá de eso, datos personales de la familia han asomado por la red, causando llamadas molestas durante el pasado fin de semana.

Todo este caos se ha cobrado un nuevo empleo, el de Jake Rapp, pero no por un despido sino por su propia voluntad. Jake ha dejado su puesto en la cafetería interna de las oficinas de Nintendo debido a todo este acoso, un asunto sobre el que Jake ha hecho las siguientes declaraciones en su blog, manifestando qué piensa hacer al respecto: “tumbarme y aguantar cada patada que me den hasta que se cansen y cambien de víctima”. Quizá los métodos de Rapp sean cuestionables moralmente, pero está claro que alguien ha cruzado una línea muy incómoda. ¿Qué opinas de este asunto?

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