Niveles iniciales de videojuegos que eran absurdamente difíciles

Niveles iniciales de videojuegos que eran absurdamente difíciles

En el diseño de videojuegos hay una norma que, por motivos de jugabilidad y aprendizaje, siempre suele cumplirse. El primer nivel ha de ser algo instructivo, poco difícil y que sirva al jugador a entender las mecánicas, conocer cómo interactúa con ese mundo virtual y cuáles son las opciones que tiene para desarrollar la acción, además de las complicaciones que le podrán surgir. Una forma de aprender de forma natural y rápida.

Algunos títulos, sobre todo los más modernos, aprovechan esta toma de contacto para introducir tutoriales con los que explicar al detalle todas y cada una de las posibilidades que se brindan al que está a los mandos. Sin embargo, otros tantos decidieron que la mejor forma de enseñar y explicar era soltándolo solo ante el peligro y pegándole palos hasta en el carnet de identidad. Hay niveles iniciales que más que una lección son un tormento, y todos hemos sufrido con uno o más de uno alguna vez.

Hoy vamos a hablaros de varios de ellos, de niveles iniciales de videojuegos que eran absurdamente difíciles y que, automáticamente, hacían desaparecer las ganas de jugar ante tantísima frustración. 

 

Ninja Gaiden Black

En Ninja Gaiden nunca se andan con chiquitas, pero el comienzo de Ninja Gaiden Black es como una tortura convertida en nivel introductorio. Los enemigos más débiles pueden ponerte las cosas muy complicadas, pero, cuando llegas al final y te enfrentas al jefe, Murai, te das cuenta de que vas a necesitar valor, destreza y muchas dosis de paciencia. Y no, aquí no vale llegar a una derrota por motivos de guion, hay que ganar.

 

Regreso al Futuro III

El primer nivel de Regreso al Futuro 3 (Back to the Future III) en Mega-Drive nos lanzaba al Salvaje Oeste en la piel del doctor Emmett Brown. Doc se las veía y se las deseaba para cabalgar sobre su caballo en el árido desierto esquivando pájaros, piedras y todo tipo de obstáculos. El jugador, por supuesto, sufría lo suyo. El tiempo de margen que daban para reaccionar era tan nimio que al final lo mejor era memorizar.

 

Ghosts 'n Goblins

El gran tirano de los salones arcade y los salones de las viviendas. Ghosts 'n Goblins es difícil a rabiar, y lo de su primer nivel es ni más ni menos que una muestra de la tortuosa travesía que esperaba al jugador. Zombis que salen cuando menos te lo esperas, un demonio rojo con una puntería descomunal y el límite de dos impactos por vida acompañaban a un escenario del que muchos no salieron. Dicen las malas lenguas que su pegadiza melodía suena de fondo en las pesadillas de quienes lo jugaron.

 

Tomb Raider 2

La segunda aventura que nos trajo a Lara Croft comenzaba en una construcción tan emblemática como la Gran Muralla China. Tomb Raider II empezaba así, con una exploración de pasillos y demás zonas, pero con una recta final para su primer nivel digna de recordar. De golpe y porrazo, el jugador se topaba con una consecución de trampas en las que cualquier descuido suponía la muerta instantánea de la heroína.

 

Super Star Wars: Return of the Jedi

Emocionado por El Retorno de los Jedi, te hacías con su videojuego para Super Nintendo deseando empuñar un sable láser de 16 bits y lo primero que te encontrabas era una… ¿fase de naves? El chasco inicial no era nada comparado con lo que esperaba en Tatooine. El control de esta nave era algo tosco, los obstáculos no perdonaban y la trazada mucho menos. Cualquier error suponía dañar tu vehículo o caer al vacío y, la verdad, no sabemos cuál de las dos era peor.

 

Driver

¿Alguien recuerda las famosas marcas de pintura? Seguramente los que jugaron el tutorial del primer Driver sí. Antes de empezar a jugar en serio, el título lanzado en PlayStation y PC brindaba al jugador la oportunidad de pulir sus habilidades al volante y aprender a maniobrar con un tutorial que transcurría en un párking. Hasta la fecha, conocemos a muy pocas personas que lograran superar estas pruebas en el tiempo que se exigía y con la precisión que se pedía. De locos.

 

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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