No Man’s Sky: Un arqueólogo investiga una civilización de jugadores abandonada

No Man’s Sky ya se parece mucho más al juego que los usuarios esperaban ver en su lanzamiento gracias a su actualización 1.3. En ella se introducen muchas novedades, pero las que Andrew Reinhardt, estudiante de arqueología y jugador, esperaba como agua de mayo eran las nuevas herramientas que le permitirían llevar a cabo su particular meta. Un estudio de civilizaciones antiguas humanas dentro del propio juego.

Parece una contradicción buscar civilizaciones antiguas en un juego que salió al mercado el año pasado, y más hechas por usuarios, pero el avance de la tecnología y los nuevos tiempos han hecho que Andrew encare su vocación de otro modo: “La razón de mi existencia como arqueólogo estos días es averiguar cómo hacer arqueología en un mundo sintético”. Para ello, con el lanzamiento de No Man’s Sky, reunió a un equipo de 30 miembros, tanto académicos como estudiantes, para examinar qué maravillas les podía ofrecer este nuevo mundo. Resultó que no eran muchas y que, además, no tenía medios para encontrarlas. Ni siquiera había una brújula en condiciones para que los miembros de su equipo se reunieran en un mismo punto, lo que al final provocó la desbandada.

Con la llegada de útiles como la pistola de terraformación, las perspectivas cambiaron para Andrew. Ahora podía manipular el terreno, y mejor aún, tenía algo que buscar. Los cambios en el juego han hecho que un proyecto impulsado por jugadores, el Galactic Hub, una base de reunión para todos a la que poder llamar hogar, haya tenido que trasladarse a otro planeta después de que se haya alterado la generación de los mundos, literalmente engullendo las construcciones. Andrew ha contado cómo han ido sus investigaciones en estas nuevas condiciones en su blog, y en declaraciones a Kotaku, gracias a lo cual vamos a poder compartir su descubrimiento.

“Lo que descubrí excavando fue que la base y dos docenas de terminales de comunicaciones habían quedado enterradas bajo el lecho de roca, y el Manipulador de Terreno no puede cortarlo. Intenté excavar hacia otros terminales cercanos, pero también están bajo el lecho. Aunque puedo triangular la situación de estos terminales y de la base no podré leer sus mensajes o identificar quién los dejó”:

Hay otros asentamientos, como el creado por el usuario dwshort, que Andrew sí ha encontrado y analizado, y su soledad pese a su perfecto estado de conservación es sobrecogedora: “Nunca había visto una [base], así que encontrar la de dwshort fue una revelación. Es bonita, limpia y tiene cultivos sostenibles. Pero las luces estaban encendidas y no había nadie”. Andrew también ha dado con algo insólito, como terminales de comunicación suspendidos en el aire. Y es que en otros tiempos estaban ubicado sobre una cordillera montañosa que ha quedado reducida a arena.

“Los resultados de las primeras exploraciones del planeta Pr podrían marcar las primeras prospecciones dentro de un juego de un asentamiento humano enterrado por un evento catastrófico que ha tenido consecuencias no intencionadas por el desarrollador”, concluye Andrew, que piensa seguir con su labor arqueológica. A saber qué maravillas aguardan bajo esas rocas creadas por ceros y unos.

Cerrar