No Solo Gaming: Vuelve a España la polémica Dragon Ball GT

Al hablar de Dragon Ball estamos nombrando uno de los grandes títulos que ha dado y dará la historia del manga y anime. Sin duda, estamos ante una de las series que hizo que la producción japonesa saliera de su país de origen y llegara con una fuerza enorme al resto de países para quedarse por siempre jamás.

Sin Goku la historia del manga y el anime fuera de Japón no hubiera sido lo mismo y aunque no todos los seguidores de este arte admiren la obra de Akira Toriyama sí que reconocen el valor y calidad que atesora dicho título dándole el lugar que se merece. Sin embargo, no todo reluce en Dragon Ball y, aunque la intención fuera buena, Dragon Ball GT no tiene el beneplácito de todos ni siquiera de los fans de la serie clásica protagonizada por Goku y sus amigos, como ya comentamos rápidamente en el primer artículo de No Solo Gaming que podéis rememorar aquí

Al finalizar la edición del manga en Japón allá por 1995, tanto Shueisha (editorial encargada de la versión en papel) como Toei (encargada del anime) buscaban una alternativa ya que su ausencia iba a notarse demasiado en las arcas de estos dos monstruos de la industria japonesa y tenían que seguir alimentando a los fans de Dragon Ball que pedían más.

Tras la rotunda negativa del maestro Toriyama a seguir dibujando la serie, le propusieron crear una nueva historia animada que continuara la trama donde él la había finalizado y aunque él no se involucrara directamente sí querían que contribuyera de cierta manera para atraer a los fans que sólo verían con buenos ojos este nuevo producto si por algún lado aparecía el nombre del autor original.

Tras un tiempo de negociación y un suculento cheque, el bueno de Akira Toriyama accedió a que se diera luz verde a esa continuación dándole un pequeño empujoncito creando algunos diseños de personajes, varias imágenes promocionales y dando su bendición afirmando que la idea de partida le parecía muy original, divertida y que si la hubiera tenido él, quizás hubiera seguido dibujando la serie.



Así, en 1996, se emitía el primer episodio de la nueva serie llamada Dragon Ball GT y a pesar de anunciarla a bombo y platillo y contar con toda la curiosidad de los millones de fans de Dragon Ball la serie pasó sin pena ni gloria y tras varios intentos de levantar la serie (y la audiencia) con giros de guión a veces demasiado rocambolescos, al alcanzar la cifra de 64 episodios se dio por finalizada las nuevas aventuras de Goku y compañía.

A pesar de toda la fama un tanto negativa que lleva a sus espaldas esta secuela tiene un aspecto muy positivo y es el hecho de tener en el título ese Dragon Ball que le hace asegurarse un mínimo de ventas considerable y por mucho que se le critique los fans aman su serie por encima de muchas cosas y, aunque no todos lo hagan, le perdonan lo que sea simplemente por ver a sus queridos personajes de nuevo en acción. En estas, tenemos a Selecta Visión que en su intento por relanzar la serie completa y sus películas en una nueva reedición pone a la venta el primer box de los dos que contendrán Dragon Ball GT de forma completa, restaurada y sin censura.

De qué va: Para los que no sepan desde qué punto parte esta secuela, lo explicamos un poco para que se sitúen. La acción nos traslada varios años después de la derrota del malvado Boo y el último torneo de Artes Marciales en el que Goku se despide de sus amigos para ir a entrenar a Oob, o sea, a la reencarnación del mencionado villano. Durante ese duro entrenamiento, el maligno y a la vez genial Pilaf, sigue con su búsqueda incansable de las bolas de dragón para poder acceder a su interminable deseo de verse convertido en amo y señor del mundo.

Esta vez, su objetivo no son las bolas que ya conocíamos sino unas exactamente iguales que se crearon años antes cuyo poder es superior y tienen la característica de tener las estrellas negras en vez de rojas. Su búsqueda le lleva al palacio de Dende donde casualmente han trasladado su entrenamiento Goku y Oob, y cuando por enésima vez está apunto de pedir su deseo vuelve a cruzarse nuestro protagonista en su camino.

Pilaf maldice su aparición y le desea que vuelva a ser niño para poder vencerle de forma más fácil. El nuevo Shenron le concede su deseo y volvemos a tener a Goku con la apariencia con la que empezaba la serie original en 1984. A él no le disgusta la idea de volver a ser un niño y no se desvive por volver a buscar las bolas de dragón para deshacer el entuerto pero Kaito les advierte de un enorme peligro: el deseo se ha pedido con unas bolas que destruyen el planeta desde donde se ha invocado a Shenron si no se vuelven a reunir en el plazo de un año, con el añadido de que dichas bolas se han desperdigado por toda la galaxia y no sólo por la Tierra como cabría esperar. Así comienza la primera saga de Dragon Ball GT que a las claras intentaba recuperar el espíritu aventurero de la serie clásica aunque se quedara simplemente en un quiero y no puedo.



Opinión Personal: Como fan incondicional de Dragon Ball me llamaba poderosamente la atención la propuesta de esta nueva serie y aunque el hecho de ser una historia que no estuviera basada en ningún guión de Toriyama no me gustaba demasiado, la cogí con ganas y le di el beneplácito de querer verla con objetividad, de querer disfrutar con ella pero tristemente, no lo consiguió.

A pesar de las buenas canciones elegidas para los openings y los endings, la trama en sí me aburría soberanamente y algunos capítulos me parecieron un despropósito y hasta ridículos. He de decir que el primero aún sin parecerme ninguna maravilla al menos me decía algo y la animación no estaba nada mal, pero creo que se cometieron varios errores de entrada y uno de ellos fue la elección de los protagonistas. La vuelta (o el intento) a los orígenes de la serie aventurera, cómica y divertida se quedaba difuminada por unos guiones mediocres y unos personajes que no contaban con el carisma que tenían Bulma y Goku por aquel entonces. El otro gran error es la infantilización en la que cae estrepitosamente la serie con unos episodios demasiado edulcorados y unos villanos de chiste. Tras Dragon Ball Z no era esto precisamente lo que querían ver los fans y así se lo hicieron ver con unas cifras ridículas en audiencia por lo que intentaron enderezar la máquina creando varias sagas que recordaban más a las luchas que habían deslumbrado en Dragon Ball Z, y aunque estos capítulos tienen mejor valoración que los primeros no llegan al nivel deseado dejando a Dragon Ball GT en conjunto como una continuación de nivel menor y un intento de reactivar la serie que se queda en un simple espejismo.

A pesar de todo, con esta reedición que lanza Selecta Visión le estoy dando una segunda oportunidad que aunque sigue sin convencerme del todo, al menos no me aburre demasiado y me estoy reconciliando un poco con ella. Algo es algo.



Edición Española: Está claro que Dragon Ball vende. Y si Selecta Visión ha lanzado varias versiones de la serie clásica, de Dragon Ball Z y ahora de Dragon Ball GT es porque el público lo pide y consume. En buenas ediciones sin censura, íntegras y restauradas nos ofrecen la colección completa (incluyendo las películas) en unas box que vienen diferenciadas por colores y que cada una en conjunto forman una imagen de cada serie que ilustran de forma maravillosa nuestras estanterías. Además de las ediciones físicas, Selecta también ha creado un canal de YouTube para esta serie donde podemos disfrutar de distintos vídeos que harán las delicias de los fans de este título. 

En el caso que hoy nos ocupa, la de Dragon Ball GT estará completa en dos box conteniendo cada una 32 episodios (más de 800 minutos) y que han dividido en distintas sagas conteniendo esta primera caja La Saga del Gran Viaje y la 1ª parte de La Saga de Baby. Con una muy buena calidad de imagen y sonido, con el doblaje en japonés, español y catalán y una presentación simple pero bonita y llamativa nos llega esta reedición de una de las secuelas más solicitadas por el público a pesar de ser una de las que más polémica y odio ha levantado en la historia del anime.

Por Miguel A. Aguilar

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