Nuevos detalles sobre la disputa entre Square Enix y Nintendo por Final Fantasy VII

Surgen nuevos detalles sobre la disputa entre Square Enix y Nintendo por Final Fantasy VII

El desarrollo de Final Fantasy VII fue, en su momento mucho más complicado de lo que sabíamos, ya que entre otras cosas, supuso el fin de la colaboración de Square con Nintendo. Ha sido Polygon la encargada de desvelar todo lo que ocurrió en aquella época, en la que Square y Nintendo acabaron rompiendo su relación. Hasta este título, la Gran N había contado con la exclusividad de todos los juegos desarrollados por Square, que en ese momento llevaba el nombre de Squaresoft, y era una de las competidoras de Enix. Sin embargo, la potencia de las consolas de Nintendo limitaban bastante las ideas que Hironobu Sakaguchi, al que se considera uno de los padres de Final Fantasy, tenía para el futuro de la saga.
 
Una de esas ideas, era crear un juego que entrase en el mundo de las tres dimensiones. Algo que por aquel entonces no era posible lograr con una de las consolas de Nintendo. Sin embargo, al principio se contempló crear un Final Fantasy que fuera una continuación del sexto título de la saga desarrollado para Famicom. Pero las limitaciones de los dispositivos de Nintendo, que en esos momentos acababa de entrar en una nueva generación en la que competía contra la PlayStation de Sony, con Nintendo 64, hizo que algunos directivos de Square empezaran a plantearse dudas sobre si continuar con Nintendo o pasarse a Sony.
 
Al final, Square decidió pasar a desarrollar Final Fantasy VII para PlayStation, lo que no hizo mucha gracia dentro de Nintendo, ya que desde el momento en que Squaresoft comunicó a Nintendo su decisión de abandonar la compañía, sirvió como inicio de una enemistad entre ambas que duró durante varios años. Y llegó hasta el punto en que Nintendo prohibió a algunos representantes de Square entrar en sus oficinas durante años.
 
Sin embargo, esta decisión sirvió a Square para contar con un equipo de desarrollo mucho mayor que el que cualquier compañía pudiera tener por aquel entonces, pasando de 20 integrantes, lo que se consideraba la cifra normal para desarrollar un juego, a 150 integrantes.

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