Overwatch: Esta es la mejor sensación que puedes tener en el juego

Esta es la mejor sensación de Overwatch

Quien mucho corre, pronto para. O mejor, vísteme despacio que tengo prisa. Tantas y tantas enseñanzas vitales que se basan en el contraste entre el frenesí y la calma y que al fin tienen su reflejo en un videojuego. En Overwatch, para ser más exactos. Porque en un encuentro entre la veloz Tracer y el lento Roadhog es una gran sensación ese momento en el que el orondo personaje puede enganchar con su garfio a la escurridiza heroína. Es casi como esa victoria definitiva del Coyote sobre el Correcaminos de la que se ha privado siempre. Aquí no hay espíritu navideño que valga.

Esto es difícil de comprender si no juegas regularmente a Overwatch, si no manejas a Roadhog o si no veías los dibujos de la Warner, pero es una sensación que al personal de Kotaku le da mucho gustirrinín. Tanto que, como si de un documental del National Geographic se tratase, aquí nos muestran esta historia de agilidad y masacre extraída directamente de una partida. Empezamos con el Roadhog silvestre en su hábitat natural, uno de los mapas del juego, encontrándose con Tracer, que esquiva sin problemas su ataque.

Tracer responde con una bomba de pulso a traición mientras Roadhog se lame las heridas con un botiquín. Esto significa guerra.

Pero el tiempo de reacción de un Roadhog enfurecido es inferior al de la Tracer común y los ataques van a dar al aire.

Más en la siguiente página.

La batalla se recrudece. Con el orgullo de depredador herido, Roadhog solo tiene ojos para Tracer. Le da igual que le llueva plomo de todas partes. Solo tiene una presa en mente. Y finalmente, la perseverancia tiene su triunfo. Tracer siente la victoria de la tenacidad en forma de garfio metálico hundiéndose en su carne. La sensación de aprender una lección.

Y la lección es que ya puedes correr, ya. Que Roadhog no tiene prisa.

Fin. ¿Tendrás presente esta fábula cuando juegues a Overwatch?

 

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