Overwatch: Un adolescente llegó a profesional porque su padre le sacó del colegio

Overwatch: Un adolescente llegó a profesional porque su padre le sacó del colegio

A todos nuestros lectores más jóvenes les decimos que el saber no ocupa lugar, y que tenéis que aprovechar al máximo vuestra formación para ser unas personas formadas, capaces y cultivadas el día de mañana. Dicho esto, a un jugador profesional de la liga de Overwatch le ha ido bastante bien el dejar los estudios siendo aún un adolescente para dedicarse por entero a la competición en el juego de Blizzard. Aunque en honor a la verdad, y esto es lo curioso, la idea no ha sido suya, sino de su padre.

El sueco Lucas “Mendokusaii” Hakansson no pensaba colgar los estudios definitivamente, sino simplemente tomarse un año sabático, algo corriente en Suecia, y ver si tenía nivel para llegar a la máxima competición de Overwatch, como cuenta Kotaku. Sin embargo, la sorpresa se la llevó cuando su padre le aclaró la situación después de pasarse por su escuela y hablar con el director: «No me preguntó. No me lo dijo. Solo vino a casa y soltó 'no te has tomado un año sabático; acabas de dejar el colegio'».

Hakansson no se quejó mucho, de todas formas. Desde pequeño venía arrastrando problemas de ansiedad y depresión y no sabía como llenar el vacío que sentía en su interior más que con los videojuegos como Counter-Strike. «Durante un tiempo [mi padre] me decía 'Creo que eres adicto a los videojuegos. Los juegos provocan violencia. Hay un chico en Corea que murió por jugar demasiado a World of Warcraft'. Todas esas chorradas». Con el tiempo, ambos se dieron cuenta de que los juegos eran la especialidad de Lukas.

«Dijo que no quería que yo practicase e intentase llegar a las grandes ligas con la idea de que si esto no funcionaba tendría que volver al colegio en un tiempo determinado. Quería que me centrara en el juego y persiguiera mi sueño. Y si fracaso, pues fracaso», comenta el jugador, que se congratula del devenir de los acontecimientos, pero sobre todo del respaldo recibido: «Honestamente, tengo mucha suerte de que mi padre me apoyase todo el tiempo».

Y ojo con el señor Hakansson, porque lo mismo le vemos seguir los pasos de su propio hijo: «Si oís gritar a alguien en mi calle en Suecia es mi padre jugando y chillándoles a sus compañeros de equipo». De tal astilla, tal palo.

 

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