Pecados capitales y satisfacciones de la relación amorosa entre Internet y los videojuegos

Hay un día para todo. Y hoy le ha tocado el turno a Internet. Así que podéis salir a celebrar este invento revolucionario de la humanidad, el pensamiento colectivo, la comunicación absoluta, el mayor almacenador de sexo de… Bueno, en AlfaBetaJuega siempre nos cachondeamos un poco de la actualidad y por ello hoy no podemos desaprovechar la excusa que nos brinda para comentar los grandes pecados capitales y satisfacciones que ha producido la relación amorosa entre Internet y los videojuegos. Allá vamos:

Juego Online

Satisfacciones: ¿Recordáis que ya desde Playstation 2 podíamos intentar echar partidas en línea con nuestros amigos? Si alguien lo consiguió le haremos un monumento en mármol con su proeza en la redacción. Pero hoy en día, nos es imposible separar al videojuego de su vertiente multijugador en línea. Lo casi primero que hacemos a la hora de comprar un videojuego es comprobar si aparte de poder disfrutar de una campaña nosotros solos (a veces ni eso) vamos a  tener horas y horas y horas de partidas en línea contra todo el mundo. Los fenómenos como Call of Duty dan buena cuenta de ello.

Pecado capital: Qué os vamos a contar. Muchas veces por centrar esfuerzos en las partidas multijugador se entregan productos inacabados o con carencias en su historia principal (que se supone que debería ser el gancho del videojuego. No os riáis). Sin contar como rezaba la broma que hemos pasado de estar deseando jugar con nuestros amigos a sentir un odio profundo contra la humanidad que no hace más que reventarnos la cabeza cada vez que nos asomamos en cualquier juego de acción.

Descargables (DLC)

Satisfacciones: Durante un instante al arrancar esta generación de consolas caímos en la cuenta: "oye, si la consola está conectada a internet se podrá actualizar. Si se actualiza se podrá solventar algún que otro error del juego u ofrecer alguna experiencia nueva a la historia del juego o su multijugador". Un mundo entero de posibilidades si viviéramos en el planeta Felizonia.

Pecado Capital: Pero la realidad pronto nos puso en nuestro lugar ya que como decía el maestro “poderoso caballero es don dinero”. Juegos que se venden como las enciclopedias, por fascículos; precios abusivos por un nuevo kimono de cualquier luchador; títulos que llegan a la tienda con errores tan gordos que no superarían ninguna prueba de sanidad técnica (aunque luego se vayan solventando)… En definitiva, ¿hemos ganado con los descargables? Sí y no.

 

 

 

 

Juegos Sociales

Satisfacciones: Está acercando el mundo del videjuego a todo tipo de personas. El ocio electrónico se está popularizando lo que lleva a sacar del gueto y de las mentiras fundamentales de ciertos grupos sobre la maldad diabólica de los videojuegos. Todo un mercado que está descubriendo nuevas formas de jugar y la expansión de todo tipo de novedosos dispositivos.

Pecado Capital: Pero claro, ¿qué pasa con los jugones tradicionales? Muchas compañías están viendo el negocio que suponen estos juegos sociales por su facilidad de desarrollo, escaso coste de producción y enormes beneficios y están dejando de lado las historias profundas, los juegos difíciles… la creación de arte que equipara a los videojuegos con otras ramas ya consolidadas de la cultura. No queremos ser agoreros pero el futuro de las consolas tal y como las conocemos ahora puede peligrar.

Distribución digital y juegos independientes

Satisfacciones: la distribución digital está permitiendo que las compañías pequeñas sin demasiados medios puedan colocar sus videojuegos a todo el público del planeta. Así, nos están llegando obras como Braid o Limbo que jamás de los jamases hubieran existido de solo tener la distribución física como modelo de negocio. Lo que está eliminando muchas barreras prohibitivas en la distribución de videojuegos y que, en teoría, debería reducir el dinero que pagamos nosotros los jugones por un videojuego como estamos viendo en los ofertones que cada semana nos trae Steam, por ejemplo.

Pecado Capital: Los juegos tradicionales que habitualmente disfrutábamos en disco, con su cajita, su olor, su manual de instrucciones… nos los cobran con el mismo precio en muchas plataformas de distribución digital por una copia etérea en nuestros dispositivos. ¿Se acabarán nuestras bibliotecas de videojuegos? ¿Podremos compartir los títulos con nuestros amigos? Veremos que depara el futuro.

Los juegos Free-to-Play (gratuitos)

Satisfacciones: ¿Poder disfrutar de un enorme abanico de videojuegos de manera gratuita? Si hace años nos hubieran dicho esto hubiéramos firmado sin preguntar nada. Cada vez más compañías aprovechan este modelo de negocio que se basa en ofrecer nuevos servicios de pago en el juego si queremos disfrutar de una experiencia aún más completa. ¡Eh! Pero que si no queremos pagar seguimos jugando.

Pecado Capital: Aparentemente ninguno. Aunque este formato de juegos que suelen requerir conexión permanente a Internet está siendo copiado por juegos tradicionales de pago, lo que está levantado las iras de muchos aficionados. Aunque cada vez tenemos conexiones más potentes, cualquier fallo en nuestra línea o proveedor, o servidores de juego imposibilitan jugar de cualquier manera. Tomad como ejemplo, Diablo III.

Además, tal vez no hemos reparado en que estos juegos gratuitos en cuanto cojan fama pueden volverse de pago o demasiado excluyentes.

Celebramos, o no, entonces el Día Mundial de Internet. Y como siempre en AlfaBetaJuega, queremos conocer tu opinión, ¿Internet ha diabolizado el mundo de los videojuegos o lo ha hecho saltar de nivel? No os andéis con medias tintas.

Néstor García, colaborador de AlfaBetaJuega

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