Perdió una carta firmada por Shigeru Miyamoto en 1989 y pretende recuperarla

"Me di cuenta de que después de firmar su nombre, rápidamente dibujó un pequeño personaje en él", comenta LeCroix

Shigueru Miyamoto es actualmente una de las personas más conocidas en el mundo de los videojuegos. Trabaja para Nintendo desde 1977 desempeñando trabajos tanto de diseñador como de productor de videojuegos. Es el creador de franquicias como Mario, Donkey Kong o The legend of Zelda. Pues bien, a finales de los 80 su prestigio no era tan conocido como lo es ahora, por lo que podía estar en un lugar público sin ser acosado por los fans. Un jugador de entonces, Tony Lecroix se encontró casualmente con él en un bar sin saber quién era.

«Estaba en el negocio de la música, y en 1989, estaba trabajando para una banda de country», comenta LeCroix a NintendoLife. «Estábamos tocando en un festival en Japón. El promotor era dueño de un bar country que se llamaba Good Time Charlies; se llamaba Charlie Nagatani. Después del concierto, nos invitó a su bar. Al llegar, me presentó a su amigo que solo podía hablar inglés entrecortado, pero lo suficiente para comunicarse». Su amor por la música hizo que conectaran al instante y pudieran mantener una conversación que el protagonista de esta historia recordará siempre.

«Nos paramos en el bar y hablamos de música», comenta LeCroix a la web citada. «Estaba muy interesado en los instrumentos de cuerda que yo cuidaba, como las guitarras y mandolinas, etc. Solo hablamos de música mientras compartíamos unas cervezas juntos. Al final de la noche, cuando era hora de partir, me pidió mi autógrafo; en broma, le dije que le daría el mío si me daba el suyo. Cuando saqué mi tarjeta de presentación y la firmé, él hizo lo mismo. Me di cuenta de que después de firmar su nombre, rápidamente dibujó un pequeño personaje en él. No soy un jugador y no tenía idea de quién era el pequeño que dibujaba. Un tiempo después en la vida, vi a alguien jugando un juego y reconocí al personaje: ¡era Mario!».

A partir de entonces, LeCroix guarda un valioso recuerdo de ese día, además de la experiencia de haber compartido una cerveza con el mismísimo Miyamoto, tenía en posesión una tarjeta de presentación firmada por el creador de Mario. «Conservé esta tarjeta durante 32 años», explica.

Con el tiempo, a Tony le picó la curiosidad por saber cuánto costaba la tarjeta. Por lo que buscó a un tasador para corroborar su precio. «Encontré un anuncio de una casa de subastas que se especializaba en juegos y los contacté y me convencí de enviarles la tarjeta para una próxima subasta. Afirmaron que esta sería el artículo destacado. Les envié la tarjeta y ahora me llaman y dicen que falta la tarjeta», narra un desolado LeCroix.

Tony cree que la tarjeta no ha desaparecido y de que seguramente esto se trate de algún juego sucio de alguno de los vendedores. Aún así considera que no podrá encontrar el objeto, pues es una aguja en un pajar, pero sí que quiere «correr la voz a la comunidad de jugadores sobre la verdadera historia de esta tarjeta, y cómo surgió y cómo se la quitaron al propietario original».

Sin embargo, si la tarjeta aparece en subasta es probable que se pueda reencontrar con su dueño. Pues la firma y la ilustración realizadas por Miyamoto la hacen única e identificable. Por lo que existe una pequeña posibilidad de encontrarla.

Davinia Negrín

Filóloga hispánica amante de los videojuegos, de la narrativa hispanoamericana y de todas las vertientes de la prosa surrealista. Un poco intensa para ser jugadora de Valorant.
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