Personajes de videojuegos odiados por algún extraño motivo

Personajes de videojuegos odiados por algún extraño motivo

Los videojuegos llevan contándonos historias desde sus más primerizos momentos. Aunque entonces dibujar un personaje era bastante más complicado que ahora, donde las mejoras tecnológicas permiten contar historias con mayor facilidad, hemos tenido que aguantar durante toda la historia personajes de lo más molestos tocándonos las narices en cualquier momento de nuestras aventuras.

Es por ello que hoy hemos querido dedicar un reportaje a aquellos personajes que probablemente no sean los más odiados de la historia pero que sí tienen algo que hacen que nos pongamos de los nervios con solo pensar en ellos. Puede ser algo concreto que sucedió durante los juegos en los que aparecen o que sea algo recurrente en ellos y que, por tanto, hace que nos acordemos de sus familiares.

Samuel Drake (Uncharted 4: El desenlace del ladrón)

Empezamos con un personaje muy reciente. Y es que en la última entrega de la saga Uncharted se incorporaba Sam Drake, el hermano del que Nathan nunca habló. Sam es un buen tipo, pero su obsesión por Libertalia le lleva a sacar a Nate de una apacible aunque poco emocionante vida con su querida Elena. Y eso es algo que no podremos perdonarle nunca.

Zeke Dunbar (inFamous)

Cole MacGrath era nuestro héroe (o villano, según nuestras elecciones) en las dos primeras partes de la franquicia inFamous. Sin embargo ningún héroe llega a serlo sin la ayuda de sus amigos. Cole contaba con Zeke, un compañero fiel y dispuesto a casi cualquier cosa por su amigo. Eso sí, su pico de oro, su cobardía extrema y su pesadez son motivos más que de sobra para odiarle.

Raiden (Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty)

Cuando llegó Metal Gear Solid 2 ya habíamos tenido tres entregas de la saga Metal Gear con grandes personajes. Es por ello que el bajón con Raiden en este episodio de la saga fue excesivamente grande. Con el fin de atraer a más público femenino se optó por un prototipo de hombre de los que gustan en Japón. Como consecuencia tenemos un personaje que incluso llega a exhibirse desnudo en un momento del juego.

Navi (The Legend of Zelda: Ocarina of Time)

¿Qué podría alguien tener en contra de un hada pequeñita, alada y en forma de simpática bolita azul? Lo cierto es que sí que hay que achacarle algo (y no es poca cosa) a Navi, ese ser que nos acompaña a lo largo de todo el juego Ocarina of Time. Y es que es una auténtica plasta: no para de darnos la tabarra diciendo por dónde tenemos que ir o qué debemos hacer. Todo ello con una molesta voz.

Waluigi (Super Mario Bros.)

Mario tuvo una contraparte, Wario. Funcionó bastante bien, así que Nintendo quiso repetir la fórmula con su hermano. De Luigi surgió Waluigi, un personaje que, siendo sinceros, ha calado poco hondo con el paso de los años. Es difícil tener algo en contra de un personaje tan poco protagonista, pero lo cierto es que sea por una u otra razón Waluigi nunca ha gustado en demasía a nadie.

Zubat (Pokémon)

Es todo un clásico. Estás jugando tranquilamente a Pokémon, entras en una oscura cueva y empiezan a aparecerte Zubat como si no hubiera un mañana. La insistencia por que lo capturemos la ha hecho una criatura muy odiada, pero lo cierto es que con la incorporación de Crobat como evolución no resulta ser un monstruo de bolsillo tan inútil como era hace tiempo.

Big Smoke (Grand Theft Auto: San Andreas)

Antes de que sigas leyendo, aquí hay spoilers de GTA San Andreas. ¿Qué por qué odiamos a Big Smoke? La respuesta fácil sería decir que porque es un maldito traidor sin escrúpulos, pero eso sería quedarse en la superficie. ¿Recuerdas la misión de perseguir un tren en moto? Ahora dinos: ¿cuántas veces llegaste a escuchar aquello de “solo tenías que seguir el maldito tren, CJ”? Por eso le odiamos.

Kazuki Ito (Pro Evolution Soccer)

Si fuiste jugador del simulador de fútbol Pro Evolution Soccer hace unos años sin duda te sonará el nombre de Kazuki Ito. Si no es así te refrescamos la memoria. Ito es un árbitro ficticio conocido por su facilidad para sacar tarjetas rojas. Quién no recuerda esos momentos de frustración producidos por hacer una falta normal y corriente en el medio del campo y que el bueno de Kazuki te dejara con un futbolista menos.

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