PlayStation 4 Neo y Xbox One Scorpio, a examen

PlayStation 4 Neo y Xbox One Scorpio, a examen

En 2013 fuimos introducidos en una increíble revolución del mundo de los videojuegos: dio comienzo la nueva generación de consolas, numerada como la octava, y que estaba liderada Por Xbox One y PlayStation 4. Tres años después ha llovido en cantidades ingentes, pero ambas plataformas están lejos de ver el final de su recorrido inicial.

Tanto es así que tanto Sony como Microsoft han anunciado que, en un futuro cercano, sendas versiones nuevas de sus consolas serán lanzadas al mercado, aportando diferentes novedades a un mercado que día a día parece estar evolucionando sin vistas de un límite a lo que puede ofrecer. Por supuesta, gran parte de este nuevo paso está basado en ganar la mano a la competición, así como conseguir mayor relevancia ahora que Nintendo NX podría situarse como el tercero en discordia en un mercado que cada vez tiende más y más a la dualidad de Xbox y PlayStation.

Pero, ¿qué es exactamente lo que ofrece cada una de estas consolas, teniendo en cuenta que un gran porcentaje de su objetivo de mercado ya tiene la versión actual de mercado? ¿Qué pueden añadir Microsoft y Sony a sus titanes del entretenimiento digital para merecer el considerable desembolso de toda una nueva plataforma de videojuegos? Éstas son preguntas que vamos a contestar a continuación, en base a lo que hemos podido saber hasta ahora.

Comencemos pues con PlayStation 4 Neo, que desde su anuncio hace pocos meses ha recibido nombres tales como “PlayStation 4K” o “PlayStation 4.5”. Anuncio que, por otro lado, no ha sido tal, pues viene a raíz de rumores esparcidos por el mundo mediático de los videojuegos gracias a comentarios filtrados de desarrolladores de Sony que estarían trabajando en ella. Pero los rumores dejaron de serlo, y PlayStation 4 Neo se confirmó como una realidad, con una premisa muy clara: dar apoyo a PlayStation VR. Y es que el dispositivo de realidad virtual de Sony es su mayor baza en su próximo año fiscal, pero el actual modelo de PlayStation 4 no puede darle el soporte necesario.

A tal efecto, PlayStation 4 Neo contará con una unidad extra de procesamiento, convirtiéndola así en una consola mucho más potente, con capacidad de rendir en resolución 4K, necesaria para los juegos exclusivos de PlayStation VR. Pero eso no es todo, pues se ha confirmado que diversos títulos que ya están en el mercado tendrán nuevas capacidades aprovechando este potencial, y recibirán actualizaciones desde el lanzamiento de PlayStation 4 Neo. Esto implica que los estudios hayan de lanzar los juegos para ambas versiones, y que éstos no tengan problemas de compatibilidad de ninguna clase. En conclusión, si un estudio reescala un videojuego para funcionar a 4K, deberá tener el mismo framerate en todas las versiones.

Por desgracia, esta mejora de potencia que sirva de apoyo a PlayStation VR sería la principal y única función de esta nueva versión, algo que puede espantar a un público ajeno a la realidad virtual. Esperamos que entre ahora y septiembre (la fecha de lanzamiento especulada para PlayStation 4 Neo) se desvelen nuevas funciones.

Microsoft, por otro lado, tiene también planes ambiciosos en su agenda. Este mismo año saldría al mercado una versión un 40% más pequeña que Xbox One, bautizada como Xbox One Slim, y que, más allá de permitir un reescalado a 4K sin mediación de los desarrolladores, no modifica la actual versión de la consola. Pero la parte interesante viene con Xbox One Scorpio.

Esta versión diferente, que vería la luz en 2017, tendría como objetivo alcanzar la mayor potencia de rendimiento de la historia de las consolas de videojuegos. Según diferentes rumores, alcanzaría hasta cuatro veces la potencia de la actual Xbox One, llegando a los 6 teraflops (medida utilizada para dar una idea de su rendimiento general), frente a los 4 que sería capaz de alcanzar PlayStation 4 Neo. De ser cierto, estaríamos ante un auténtico monstruo de la potencia gráfica y de procesamiento, capaz de correr videojuegos impresionantes sin mayor esfuerzo. La pregunta que surge entonces es: ¿serán capaces los desarrolladores de ir al mismo ritmo a la hora de hacer evolucionar sus juegos? Barruntamos que sí, o al menos eso esperamos, pues de ser así nos espera un futuro muy brillante.

De igual manera, y para no ser menos, Xbox One Scorpio también sería compatible con Oculus Rift, dando el contrapunto a Sony en cada uno de sus pasos, e incendiando más que nunca la guerra entre consolas, que podría alcanzar su cúspide en 2017.

Como podemos ver, ambas compañías tienen un camino paralelo que recorrer, y parece que sus resultados dependerán  de cómo reciba el público estas novedades. ¿Propiciará esta evolución a PlayStation 4 Neo o a Xbox One Scorpio, y hará que los entusiastas de una consola salten a la contraria? Sólo el tiempo lo dirá, pero a nuestro parecer los jugadores vamos a salir ganando con las múltiples mejoras, y esperemos que estas no tengan efectos secundarios en el mercado.

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