Pokémon Cristal: Así se captura a Celebi en Nintendo 3DS

La llegada de la región de Johto fue una de las cosas más celebradas dentro de la saga Pokémon. Con el estreno de las ediciones Oro y Plata, los jugadores de todo el mundo conocimos la friolera de 100 nuevas y maravillosas criaturas, acompañadas de una aventura que nos plantaba ante un nuevo lugar e, incluso, nos permitía ponernos nostálgicos volviendo a nuestra querida Kanto y plantando cara a aquel que una vez encarnamos.

Con la llegada de un nuevo territorio y de nuevos monstruos, siempre hay nuevos Legendarios a los que acechar. Para este nuevo centenar tenemos como más destacados a los perros legendarios (Raikou, Entei y Suicune) y también a la dupla formada por Lugia y Ho-Oh. Pero había un tercero en discordia al que, por más que se buscaba, era imposible de encontrar: Celebi.

El Pokémon 251 llegó a alcanzar el nivel de misterio de Mew. Con el estreno de Pokémon Cristal y el cada vez mayor adentramiento de internet en nuestras vidas, el conocimiento de esta extraña criatura se extendió por todos lados, como también la idea de que, esta vez sí, se podía atrapar en una zona concreta del título. Los nipones podían hacerlo sin problema, pero aquí en Occidente era imposible hacerlo por medios propios, hasta que con el tiempo llegara un evento de distribución tremendamente limitado.

Así, averiguar cómo atrapar a Celebi se convirtió en el nuevo debate de foros y recreos. Las leyendas sobre Mew y su camión quedaron a un lado para dar paso a otras que esta vez tenían hechos constatados y que, esta vez, apuntaban al Encinar y al pequeño templete de madera que había en él.

Se elaboraron teorías, se buscaron métodos y, el resultado, ya imagináis cómo acabó. Era imposible hacerse con Celebi por cuenta propia, sin recurrir a cartuchos de códigos ni a distribuciones. Hacerse con este legendario en su edición original ha sido algo inalcanzable para muchos hasta ahora. Con el estreno de Pokémon Cristal en la Consola Virtual de Nintendo 3DS, tenemos la oportunidad de hacernos con él de forma natural, sin ayuda de nada ni de nadie.

Ha hecho falta más de una década, pero ya es posible hacerlo. ¿Y cómo?, os estaréis preguntando. Pues la verdad es que a través de un procedimiento la mar de sencillo, pero que requiere completar la primera parte de la historia de esta edición. Lo primero que el jugador debe hacer es vencer al Alto Mando y, por supuesto, a su Campeón, Lance. Después de esto y de ver los créditos desfilar por pantalla, loo siguiente a hacer es ir al Centro Pokémon de Ciudad Trigal, entrar, dar un paso y hacer el amago de salir para que venga una enfermera a darte la GS Ball. Ya tienes el objeto clave para tu cruzada.

El resto sigue siendo sencillo. Esta Ball tan especial es imposible de utilizar, por lo que lo más lógico es buscar a alguien experto en la materia. Ve a ver a César en Pueblo Azalea y entrégale este objeto que acabas de recibir. Ahora tienes que esperar a que llegue la medianoche del próximo día para que haya terminado la faena. En el momento que vuelvas a hablar con este especialista en Poké Balls, te contará que ha pasado algo raro y saldrá corriendo fuera. Sal del edificio.

Verás a César mirando al Encinar y diciendo que hay algo raro. Tras esta breve charla, te devolverá la GS Ball y te dirá que vayas a explorar la zona. Ahora es el gran momento. Entra en el Encinar, ve al templete de madera e interactúa con él para introducir la bola en la ranura que tiene. Celebi aparecerá de repente y combatirá contigo para que puedas capturarlo.

Hay que gastar cuidado, ya que llega en nivel 30 y, si no tienes una Master Ball, va a hacer que pases un buen rato lanzando bolas de todo tipo con su vitalidad reducida.

Ya es posible capturar al guardián de los bosques. Han hecho falta más de diez años y un buen número de consolas para que volvamos a revisitar Pokémon Cristal y Johto con el fin de hacernos con este legendario. Probablemente, muchos van a satisfacer por fin aquel viejo deseo de capturar al 251 en esta edición.

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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