Pokémon: El problema de liberar a nuestro Pokémon

Ha sido mucho tiempo con tu Pokémon pero hay que afrontarlo. La gente también evoluciona, los entrenadores se inclinan por otras tácticas y hay algunos de tus monstruos que ya no desempeñan el mismo papel que antaño. No sirve de nada retenerles. Hay que liberar a esas pobres almas y que vuelvan a corretear libres por la hierba. ¿Pero seguro que es lo mejor para estas criaturitas?

Soltar Pokémon a la buena de Dios cuando ya han probado las mieles y la comodidad (supuesta, vaya) de una Poké Ball, los cuidados y atención de un entrenador y el sentimiento de sentirse útiles en un combate con reglas puede hacer que, bueno, se ablanden un poquito. Si los has subido de nivel a conciencia deberían estar bien, pero si no, y sobre todo, no te fijas dónde los liberas, la cosa puede acabar poniéndose fea.

Ten cuidado, pues, en dónde muestras el sendero a la libertad a tus Pokémon, porque puede pasar lo que JHall nos cuenta en esta tira cómica para Dorkly. No seas así con tus Pokémon, ellos nunca lo harían. Bueno, Mewtwo quizás. Pero en cualquier caso, presta atención dónde los sueltas. O al menos enséñales a defenderse antes…

-¡Lo has hecho muy bien en mi equipo, Max! Pero serás más feliz en libertad.

-¡No te preocupes! ¡Puede que no haya muchos otros de tu especie en este bosque, pero harás muchos amigos!

-¡Ve a hacer nuevos amigos, Max! ¡Están ahí fuera!

-Ah, cielos, ¡espero que a Max le guste su nueva vida!

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