Pokémon: Hasta las criaturas más inocentes tienen oscuros secretos

Pokémon: Hasta las criaturas más inocentes tienen oscuros secretos

En AlfaBetaJuega nos gusta mucho Pokémon y ese es uno de los principales motivos por los que te hablamos con frecuencia de la franquicia creada por Game Freak y Nintendo hace ya más de veinte años. Sin embargo otra de las grandes razones es que, pese a lo que pueda parecer en apariencia, Pokémon es una saga mucho más adulta y con un contexto más oscuro de lo que muestra a simple vista su corte infantil.

Te lo hemos demostrado en múltiples ocasiones hablándote de oscuros secretos de monstruos de bolsillo teóricamente tranquilos y calmados y hoy volvemos a la carga con un nuevo episodio que certifica, una vez más, que Pokémon tiene detalles de lo más aterrados escondidos bajo la superficie. Hoy concretamente queremos exponerte el caso de Sandygast y su evolución Palossand, criaturas introducidas en la séptima generación.

En efecto, estos dos monstruos de bolsillo fueron creados recientemente para Pokémon Sol y Luna. En la saga ya habíamos visto de todo, como un cucurucho de helado con vida propia o con un collar hawaiano que sabe atacar, de modo que ver a dos castillos de arena animados ya no nos sorprendió. Lo que sí sorprende es que dos Pokémon tan aparentemente inocentes como estos dos puedan ser el mal personificado (o pokémonizado, más bien).

La primera forma de este Pokémon es Sandygast, que tiene una oscura y profunda boca que sirve como prueba de valor en Alola. No debería haber ningún problema en meter la mano en la boca de un castillo de arena, pero se trata de una prueba de valor precisamente porque esta criatura es capaz de absorber la vitalidad de todo aquel que intenten meterse en su interior. Pero esto no es, ni de lejos, lo más terrible de estas increíblemente temibles criaturas.

Sandygast tiene una pala clavada en su cuerpo. No se trata de un complemento o de una gracia que algún niño le haya hecho, sino que es una de sus principales armas. Si un pequeño inconsciente la agarra caerá bajo la influencia de Sandygast, que podrá controlarle. Bajo su influjo, el niño irá a recoger arena con la pala y la volcará sobre el Pokémon, de tal manera que podrá aumentar su tamaño y su poder sin hacer nada.

Cuando Sandygast haya alcanzado el nivel suficiente se transformará en Palossand vía evolución. Nadie quiere que ocurra algo así, pues esta evolución tiene un poder mucho mayor. Este monstruo de bolsillo es capaz de controlar mentalmente no solo a niños, sino a personas adultas. Todo, claro está, con el objetivo de incrementar su poder haciéndose más grande, ganando la capacidad de camuflarse o aumentando su poder defensivo.

No solo los humanos no están a salvo de Sandygast y Palossand, sino que los propios Pokémon pueden caer bajo sus garras. Y es que ambos tienen la necesidad de atraer a pequeños monstruos de bolsillo hacia sí para poder absorberlos y quedarse con su vitalidad y poder. De hecho, Game Freak llegó a ilustrar este proceso con la imagen que tienes justo encima de este párrafo. Sencillamente espeluznante.

Como ves, esta es tan solo una muestra más de que la franquicia Pokémon está repleta de oscuros secretos pese a estar principalmente enfocada a un público infantil. Si creías que esto era todo estabas equivocado. Quedan muchas historias terroríficas que contar sobre Pokémon y, si así lo deseas, háznoslo saber en la caja de comentarios y lo tendremos en cuenta para futuros artículos sobre una de las sagas más populares y queridas de los videojuegos.

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