Se revelan algunos escenarios de Pokémon Oro y Plata que nunca se utilizaron

El Lago de la Furia iba a ser mucho más grande, según los datos escondidos en el juego final.

Gyarados Rojo Lago de la Furia Pokémon

Desde que se plantean hasta que salen a la venta, los juegos de Pokémon pasan por numerosas fases de diseño y desarrollo que desembocan en una gran cantidad de ideas desechadas. Así, hemos podido conocer casos como el de la preevolución de Girafarig o la línea evolutiva del tiburón ancla que nunca llegó a existir. El caso que nos ocupa ahora es bastante diferente, ya que no se trata de una criatura, sino de toda una localización. ¿Sabías que el Lago Furia de Pokémon Oro y Plata iba a ser una ciudad?

Gracias al usuario @DrLavaYt, en Twitter, han salido a la luz datos de mapas sin utilizar en la versión final de los juegos Pokémon de Segunda Generación. Según explica en la red social, entre esos datos figura una versión previa del Lago de la Furia que iba a ser bastante más grande, o al menos más completa. En lugar de limitarse a un par de casetas para dar imoprtancia al Gyarados rojo, iba a ser toda una ciudad con varios edificios y su propio gimnasio. En el tweet que dejamos bajo estas líneas, podéis ver una comparación entre la versión preliminar y la final.

Es posible que este gimnasio fuera el que finalmente se destinó a Pueblo Caoba, o incluso que la localización del Lago de la Furia estuviera combinada con este pueblo para conseguir un entorno más grande y completo. Sea como fuere, el equipo decidió cambiar la idea para introducir una ruta intermedia y hacer que este lago de Gyarados se limitara solo al agua y un par de casas, quizá una forma más natural de presentar un entorno así.

Todo apunta a que el descarte se realizó en la fase final del desarrollo ya que, en caso contrario, no figuraría siquiera en los datos del juego final, como ha sido el caso. ¿Un cambio de última hora o un accidente como sucedió con Celebi?

Juan Antonio Fonseca Serrano

Saltando sobre tortugas en los suburbios de Midgar, con una guadaña cerca del corazón, desde finales de los 80. Juego a lo que puedo, junto letras sobre lo que me apasiona y siempre tengo un ojo en las redes.

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